Sporting ¿el silencio de los cambios?

Las salidas de futbolistas clave del equipo acentúan la división entre la grada y la directiva. 9 bajas entre los que no continúan y los que regresan a sus clubes de origen es la radiografía de un club que se enfrenta a un exigente mercado de verano

La plantilla del Sporting celebrando la permanencia.
La plantilla del Sporting celebrando la permanencia.

Redacción

Decía el autor Robert Fisher que «permanecer en silencio es algo más que no hablar». Porque el silencio no es sólo la ausencia de la palabra. Puede suponer indiferencia o incluso falta de interés. La frase del americano viene como anillo al dedo para describir lo que está sucediendo en el Sporting. Desde que el pasado 15 de mayo se obtuviera la permanencia se han ido sucediendo una serie de acontecimientos que extrañan y mucho a la parroquia gijonesa.

En menos de 15 días la primera plantilla se ha descabezado entre las no renovaciones y aquellos que han vuelto a su club de origen. Únicamente queda conocer que sucederá con Vranjes cuyo agente, Iván López, tiene previsto reunirse con Nico Rodríguez la próxima semana; Alberto, cuya continuidad queda supeditada a los deseos de la parcela deportiva aunque el interés en José Aurelio, portero del Barça B, obligaría al catalán a buscar una salida y Bernardo que, por ahora, no ha respondido a la oferta que tiene sobre la mesa. De momento muchos intereses pero ninguna entrada. La última la de Saul Berjón. El jugador del Eibar aseguró ante la llamada de este periódico que sí le ha llegado información del interés del Sporting pero ni se ha ofrecido para jugar en Gijón ni nadie se ha puesto en contacto con él. Habrá que esperar unos días porque el futbolista queda libre el próximo 30 de junio.

El principal problema no radica en las bajas en el equipo, radica en el silencio que se mantiene desde el Consejo de Administración. Tras consumarse 9 salidas ni una sola línea de agradecimiento por los servicios prestados. Ninguna nota en la página web del club. Ninguna manifestación pública. Ninguna rueda de prensa. Quizá resulta más sangrante comprobar este hecho cuando en el despido de Alfredo García Amado, el mismo que llevó al club dos veces a la asfixia económica, se le agradecieron los servicios prestados así como éxito en su futuro más próximo. Así es el Sporting. Ahora todo parece indicar que los canales habituales de comunicación se encuentran en Instagram o Twitter, en las cuentas personales de los futbolistas. Un hecho que no sólo ha agravado aún más las relaciones entre la grada y la directiva ya de por sí deterioradas sino que ha hecho que algún jugador como Iván Cuellar muestre su malestar en redes sociales.  

Hay que diferenciar dos grupos. Aquellos que acaban su cesión y los que culminan contrato. Este último más doloroso no sólo por el componente sentimental sino también por el deportivo. Por partes. La salida de Jony y Luis Hernández no ha sido explicada públicamente más allá de lo que ha contado Abelardo en diferentes medios de comunicación. A través de una entrevista con este periódico se conocieron, por ejemplo, las sensaciones de la última cena. Como si de un proverbio de la Biblia se tratara. Ambos pilares fundamentales del equipo han abandonado el club como aquel que pasa sin pena ni gloria por una empresa. Sin hacer ruido. Hubo épocas donde futbolistas como Alex Serrano o Gregory Arnolin publicaron cartas de despedida en la página web del Sporting. Otros casos podrían ser los de Álex Menéndez o Álex Barrera, fuera del club después de 19 y 18 años respectivamente. Echando un vistazo a su DNI es más de media vida. Cabe recordar que Menéndez es el autor del gol de Cornellá. Puede parecer sólo un tanto. Fueron tres puntos. Haciendo cálculos con la clasificación en mano son oro. En el caso de Barrera la falta de conexión con el entrenador era un secreto a voces. De ser un jugador fundamental en Segunda a un segundo plano en Primera para acabar en la grada por lesión o decisión técnica y salir por la puerta de atrás. Su testimonio resulta algo más que duro tras saber que desde hace dos años no se habla con el entrenador.

Sin entrar en la discusión meramente deportiva, la elegancia es un bien preciado que ahora mismo no parece abundar. Mañana está previsto que comparezca el director deportivo Nico Rodríguez para hacer un balance de la temporada y trazar las líneas de lo que será el nuevo Sporting. Esperar grandes novedades parece una quimera en una campaña donde Abelardo va a necesitar exprimir sus contactos en el mundo del fútbol. Txiki Begiristain, Guardiola, Luis Enrique o Lopetegui vuelven a erigirse como figuras clave en la configuración de una plantilla que necesitará una docena de refuerzos. Diferentes estamentos del club se han afanado en señalar que la comunicación es una de las asignaturas pendientes. No es un análisis erróneo pero se podría empezar por la forma en las despedidas.

Sporting ¿el silencio de los cambios?