Se cumple un año del ascenso frente al Betis en el Benito Villamarín. 365 días después el Sporting ha conseguido sortear las trampas de Javier Tebas y los escándalos extra deportivos con una plantilla limitada donde Abelardo se vuelve a erigir como la figura del futuro
08 jun 2016 . Actualizado a las 10:35 h.En el fútbol, como en la vida, el tiempo es relativo. Sobre todo si echas la vista atrás. Guerrero, Jony e Isma López saben bien de ello cuando hace un año marcaban los tantos de la victoria frente a un Betis que ya estaba en Primera. Y algo también debe saber Pablo Caballero que con su tanto ante el Girona ponía a los rojiblancos de vuelta a la categoría de oro del fútbol español.
Hoy hace un año una ciudad entera vivía los nervios propios de una temporada que se resolvía en 90 minutos. Un encuentro que se jugaba en Sevilla pero también en Girona. Y luego llegaba el júbilo. El estallido de la fiesta en un municipio que se teñía de rojo y blanco y cuyas calles se quedaban pequeñas para recibir a los héroes del Villamarín. Los del campo y los 3.000 de la grada que cruzaron España para estar con su equipo.
Tebas
Hoy hace un año comenzaba un nuevo proyecto dirigido por Abelardo aunque sin quererlo contaba con un protagonista de excepción. El presidente de la LFP se colaba en la fiesta para poner palos en la rueda rojiblanca. Es cierto que una gestión nefasta, lamentable y hasta vergonzosa había provocado esa situación pero también es justo decir que se arrojó competencias que no poseía. Mientras los dirigentes consiguieron renovar piezas clave como Sergio Álvarez o Cuéllar, se vivía un verano donde el impago de 500.000 euros le imposibilitaba fichar. Y llegaban las conversaciones. Las negociaciones. Y Javier Tebas iba sacando conejos de la chistera. Futbolistas que debían cobrar el salario mínimo, que no tuvieran experiencia en Primera, que fueran menores de 23 años. Una lista de condicionantes que recordaba más a la carta de los Reyes Magos que a una serie de indicaciones para ejecutar cesiones. Y el Pitu empezó a sacar a los 'pitinos' a pasear. No había opción. Se demostró que la apuesta por la cantera de la que hablaba el club era obligada. Se vieron casos en diciembre como el de Juan Muñiz. Más una necesidad que un deseo.
Doyen
Hoy hace un año, no obstante, la ilusión pudo con todo. Hasta con los escándalos protagonizados por la entidad que veían la luz gracias a un portal ruso. Las miserias y relaciones con Doyen, unos contratos en los que Football Leaks ponía blanco sobre negro en la gestión de los últimos años del Sporting. Una manera de funcionar que se resumía en la entrega de dos millones a cambio de diez, con cesión de derechos de futbolistas y con un control casi total del club por parte del fondo de inversión. Algo similar a entregar el alma al diablo. Intentaron vestirlo pero nunca pudieron cambiar la opinión de la realidad. Mintieron todos, desde Vega-Arango hasta Alfredo García Amado pasando por alguno de los actuales responsables del club.
Juzgados
Ha sido también el año de las demandas. El Caso Botía mostraba como el Sporting debía pagar 1,25 millones de euros al Barça por su traspaso al Sevilla. La Audiencia Provincial de Barcelona condenaba a la entidad por no hacer caso a los culés. Reclamaban 750.000 euros de la operación y obtuvieron la razón. El caso está recurrido al Supremo y sin resolución. Un fallo en contra incrementaría la deuda con el Barça hasta los casi 1,8 millones. También el Principado recurrió a la vía judicial. Todo por más de 200.000 euros impagados del primer concurso de acreedores. Tenían que haber pagado en diciembre de 2012 de acuerdo al nuevo calendario establecido pero la situación se fue prolongando hasta que el ejecutivo regional dijo basta. La deuda se originó en el primer concurso del año 2005. El cobro llegó 10 años después.
Salidas
Un año en el que ha habido cambios y que al ascenso unía la salida de Amado del club. Después de casi dos décadas en la entidad el director general abandonaba su puesto no sin una jugosa indemnización tras pactar con una propiedad con la que no existía feeling. Uno de los problemas abandonaba el club. También ha sido el año de la salida de José María Suarez Braña, el presidente de la Federación de las Peñas Sportinguistas que quiso aferrarse al sillón y en una huida hacia adelante jugó al despiste amagando con seguir. Sus peñas le enseñaron el camino de salida por unas lamentables declaraciones sobre la figura de Manuel Preciado.
Permanencia
365 días donde con una plantilla muy justa de efectivos, el Sporting se levantó varias veces pese a que algunos lo querían ver muy muerto. Decía Preciado que alguno se la iba a comer doblada. El tiempo le dio la razón. Tuvo sus crisis a lo largo de la temporada. Momentos donde se dio al equipo por desahuciado. Momentos donde los árbitros quisieron ser los protagonistas y tiempo también para el mal juego. Todo eso se superó en casa ante el Villarreal con una victoria. Y otra vez el Betis se volvió a cruzar en el camino para vencer al Getafe y prolongar el sueño del Sporting en Primera.
Hoy hace un año era el ascenso. Ahora toca mirar hacia el futuro que, por ahora, es incierto. Llegadas que se esperan para esta semana y salidas que sólo están pendientes de confirmación. Un equipo prácticamente nuevo para la próxima campaña donde habrá que esperar para ver si Abelardo es capaz de materializar el tercer milagro. De momento toca disfrutar como hace un año, cuando el fútbol hizo justicia y devolvió a un grande entre los grandes.