Innovar o morir

Andrés Menéndez Puente

SPORTING 1905

23 jul 2016 . Actualizado a las 19:54 h.




Vuelve el fútbol, vuelve el Sporting. Y lo hace después de vencer, de forma milagrosa, la batalla de lo imposible y después también de imponerse, por corazón y fe, ante el miedo y el escepticismo. Pero el milagro de los guajes deja dos bodas -un ascenso, una permanencia- y un funeral - el éxodo del grueso importante de la plantilla-. Ahora el patrón del método debe ajustar su filosofía, bastante conocida ya por todos, con su nuevo plantel y las nuevas necesidades del guión.

Es tan de necios pensar que el legado, no del todo extinto, dejará una huella imborrable como negar la evidencia de que la revolución de jugadores y fondo es importante. Ahora después de un tiempo, y pensando en frío, se puede empezar a sacar los primeros análisis y esclarecer que la temporada pasada puede ser un punto importante de inflexión para coger impulso y crecer. A lo largo de la campaña anterior el discurso de Abelardo era diáfano y unidireccional, "cada victoria para nosotros es la Champions League".

Ese mismo alegato que repetía, casi de forma matemática, en cada rueda de prensa llevaba al preparador rojiblanco a admitir que las necesidades del guión, establecido por las pobrezas de la gestión, obligaban a pasar hambre. Abelardo esperaba ansioso el mercado de fichajes para poder labrar un nuevo proyecto cualitativamente superior pero, ¿con el mismo método?

La respuesta es díficil. A lo largo de las jornadas el libreto del Pitu apenas protagonizó variación alguna y el sistema era basado de forma continúa en una misma idea. El problema es que ahora por gusto- varios jugadores han sido descartados por él mismo-  y tras significativas salidas la realidad que afronta este nuevo Sporting exige innovar o morir. No hay más vuelta de hoja.

Aunque sea pronto para triturar la nueva hoja de ruta rojiblanca ,y a falta de varios fichajes, observando el nuevo plantel rojiblanco ya se perciben jugadores distintos. Víctor Rodríguez, Burgui y sobre todo Moi Gómez encajan más en un equipo dominante que uno dominado. No parece que la mejor idea sea que se adapten ellos, obviando el trabajo sin balón, sino que quizá estemos ante la perfecta ocasión de dar un impulso profundo.

Los primeros entrenos de la pretemporada reafirman la idea evolucionista. Abelardo está dispuesto a ceder, aunque no creo que sea de forma sistemática, y probar con el 4-3-3. Esta nueva formación podría ser una solución para determinadas situaciones y partidos. Probablemente la llegada de jugadores tan específicos como los ya citados anteriormente sirva para usar el balón como contexto y no como excusa. La polivalencia y el gusto por el toque de los nuevos refuerzos llevan al Sporting a innovar o morir.

@andresmpuente

Foto: Marca