01 ago 2016 . Actualizado a las 14:28 h.
Abelardo reconocía en Santander que todavía no ha podido alinear un once similar al que veremos en el inicio ligero. La parcela deportiva - encabezada por Nico- sigue buscando al menos tres incorporaciones más para cerrar la plantilla. Después de una continúa - dolorosa y romántica- operación salida ahora es el momento para empezar a encajar las piezas del nuevo puzle. El Sporting que viene podría no asemejarse en nada, o al menos en casi nada, al último proyecto que consiguió dos temporadas consecutivas los objetivos. Pero el enigma del técnico es encajar los nuevos jugadores a su forma de entender el fútbol.
Precisamente de la adaptación de alguno de los nuevos futbolistas dependerá el éxito, o no, de la segunda temporada en la Liga. El Sporting ha perdido esencia pero parece haber ganado en calidad, ahora la cuestión es si se podrá acomodar al servicio del equipo. A nivel defensivo Luis Hernández y Bernardo eran dos de los ejes más importantes sobre los que construir un modelo, pero sus salidas ya tienen sustituto. La figura creciente de Meré y el fichaje de Amorebieta, a expensas de un tercer central, completan el vacío de los exiliados a la Premier.
El problema más sustancial que debe afrontar Abelardo es subsanar la salida de Jony, el jugador más productivo, y crear. Es imposible imaginar otro jugador, al menos a corto plazo, que provoque tanto como Rodríguez y que influya tanto en la forma de concebir el ataque de un equipo. En los últimos partidos de pretemporada el preparador gijonés incide en su misma idea de juego pese al cambio de cromos. Burgui no es Jony, es Burgui. Y ahí puede estar una de las claves de la temporada.
Abelardo ha demostrado sacar rendimiento a jugadores de un nivel medio y adaptarlos a su forma de competir. Ahora la llegada de nuevos futbolistas, algunos muy distintos, conlleva una responsabilidad añadida. No se puede sustituir nombre propios de forma directa sino modificar el guion aunque el fondo sea el mismo. Aunque probablemente no habrá un jugador tan diferencial como el extremo de Narcea. El reto para el preparador gijonés debe ser juntar la calidad de los nuevos y producir colectivamente para crecer, y ahí el fichaje de Cop parece tener mucho sentido.
Foto: Sport
