Poco caballeros

Andrés Menéndez Puente

SPORTING 1905

09 ago 2016 . Actualizado a las 11:30 h.


El destino, el fútbol y la suerte. Vaya bucle. Hagamos un ejercicio de memoria para recordar un día de ensueño. Siete de junio, el Sporting de los guajes, el Benito Villamarín, el Girona- Lugo, y Pablo Caballero. Y el ascenso de lo utópico. Nuestro ascenso. Esa fecha impregnada de romanticismo- por lo fascinante y lo místico- estará grabada de por vida en nuestra memoria. Y en la suya. Los gerundenes siguen pidiendo cuentas, y lanzando dardos a modo de boomerang. El fútbol que deporte tan grosero. Como la vida.

Ese Sporting- acostumbrada a vivir en el alambre- destrozó récords con la voracidad del mismo Phelps. Entre ellos- y era parte importante- militaba un canterano de dorsal tres, y sobresaliente de mérito. Un jugador honrado multidisciplinar que compite impregnado de esfuerzo. Ahora el mayor juez de la realidad muestra las carencias de los catedráticos de la decencia, esos mismos que acusaban a la suerte lo que la vida y -el deporte rey-, les regala por mezquinos.

Álex tiene la rodilla maltrecha, pero otros tienen el corazón podre. El negocio del interés elevado a la máxima sin importar el daño. Aquí vale todo con tal del fin. Rompes el contrato sin hacer juicio de valor, y a otra cosa que la segunda es muy larga. No importa la decencia sino la vorágine. Al fin y al cabo, ¿qué más da infringir los valores de la dignidad si es legal?

Pero el tiempo sigue siendo juez. Y hay que acatar sus decisiones. Quizá ese Girona mereciese ascender, pero la justicia no siempre entiende de equidad. Álex Menéndez pierde un contrato importante, pero gana la admiración y el respeto de muchos. Otros seguirán buscando abogados y médicos. Pablo Caballero, Álex Menéndez y el efecto boomerang.

@andresmpuente

Foto: La Voz de Asturias