Sandoval, un técnico en la 'enfermería'

Josu Alonso
Josu Alonso PUERTA 0

SPORTING 1905

El entrenador del Rayo rechaza la agresión a Miku y asegura que el futbolista se negó a jugar. A menor escala, los escándalos en su paso por el Sporting fueron muy sonados: Garai, Sergio o Abelardo son algunos de ellos.

10 sep 2016 . Actualizado a las 11:30 h.

Hablar de José Ramón Sandoval en Gijón es hacerlo de un técnico que dejó de todo menos buen sabor de boca. La historia, esta vez con consecuencias más graves, se repite en el Rayo Vallecano. Según cuenta la Cadena Ser el técnico de Humanes agredió a Miku en un entrenamiento. No sólo eso, sino que ante la mediación de Roberto Trashorras, insultó al capitán señalándole como uno de los culpables del descenso del conjunto madrileño a Segunda División. Los ánimos en Vallecas están a flor de piel y es que el equipo es colista de la categoría de plata en este inicio liguero.

Sandoval, lejos de reconocer su error y entonar el mea culpa, ha preferido optar por la patada a seguir. «No puede haber un desmentido cuando no existe una cosa. Si hubiera habido agresión estaría denunciado. El que se lo invente que lo demuestre. Estamos en un país donde estas cosas molan mucho pero esto perjudica al club». El técnico posteriormente sí apuntó que «hubo un calentón porque (el jugador) se niega a jugar pero nada más. No entiendo porque sale esto ahora. Es absurdo y está totalmente atajado». En definitiva la misma estrategia que en Gijón. El de Humanes es poco (o nada) amigo de reconocer sus errores y prefirió cargar contra la información calificándola de falsa en lugar de asumir una situación que, a todas luces, se le ha ido de las manos.

Lo cierto es que los malos modos de José Ramón Sandoval son conocidos en el Sporting y el sportinguismo. Nunca se llegó a las manos pero echando la vista atrás hay varios capítulos protagonizados por el entrenador que son ciertamente inexplicables. Uno de ellos es el caso Sergio Álvarez, un jugador que no servía para dar patadas al balón y al que mantuvo apartado del equipo durante un tiempo. Un profesional que apenas llegaba a compartir los desayunos con sus compañeros para luego entrenar en soledad. Según Sandoval estaba «dentro del grupo». Una vez recuperado no dudo en ponerse la medalla de ser el gran descubridor de Sergio. Paradojas.

Con algunos de sus fichajes las cosas tampoco fueron bien. López Garai vivió el destierro de la mano del madrileño pasando de ser una pieza importante a ocupar un puesto en la grada. Para el vasco nunca hubo una explicación. Garai llegó a manifestar tras su salida que el entrenador prefirió dejar pasar el problema en lugar de atajarlo. En el fichaje de Alberto García también hubo faltas a la verdad. Uno de los argumentos expuestos por el de Humanes al guardameta para enrolarse en las filas del Sporting fue el de asegurarle la titularidad. El caso es que fue una promesa vacía, tal y como se mostró posteriormente. En la corta pero intensa trayectoria del madrileño en la entidad rojiblanca también llegó a prohibir que los jugadores del filial compartieran espacio con la primera plantilla. Hecho que le ocasionó más de un quebradero de cabeza con Abelardo, por aquel entonces entrenador del segundo equipo. La relación con el Pitu era nula. Una situación provocada por él mismo que prefería mandar a su cuerpo técnico a hablar con Abelardo que hacerlo él. ¿Alguien puede entender como un técnico sin apenas experiencia puede dar lecciones a un profesional que ha jugado en el Barça y ha sido internacional absoluto?

La herencia y la sombra de Sandoval son alargadas. Por eso no es de extrañar lo que ha sucedido en Vallecas. Matar al periodista es la solución fácil ante algo que es vox populi en la entidad que preside Raúl Martín Presa. Entre la puerta grande y la enfermería el de Humanes ya ha elegido. El problema es que esa elección sólo es beneficiosa para él.