Mareo, valor seguro

El triunfo en la Copa Federación ha demostrado que este Sporting B tiene mimbres para surtir al primer equipo en pocos años

Sporting B
Sporting B

Gijón

El Sporting B se ha proclamado campeón de la fase autonómica de la Copa Federación. Dicho así puede sonar como algo muy banal, pero lo cierto es que el proyecto del filial rojiblanco va por el buen camino. Todo lo que se hizo mal la temporada pasada, está yendo muy bien está. Todo se basa en la paciencia y en apostar por alguien que ha hecho las cosas de manera impecable desde que entró en Mareo. El hombre es José Alberto López, un entrenador que ha apostado por gente que se ha formado de su mano en el Juvenil para hacer del Sporting B un equipo muy competitivo.

Siempre se dice que el objetivo de un filial es surtir de jugadores al primer equipo. De momento, esto acaba de empezar. Recién descendidos a Tercera División los pasos deben darse sobre seguro, formando a los futbolistas no solo en lo meramente deportivo, sino también en cuanto a valores.

Claudio, un killer desatado

El estilo que ha implantado López se basa en ser atrevidos, y ese perfil lo ha encontrado a partir del gol. Siete tantos, esos son los que lleva un Claudio Medina que tras despuntar en el Langreo parece haber encontrado su sitio en el filial. Es el máximo goleador de un equipo que anotó siete ante el Ceares, seis al Urraca y cinco frente al Praviano. Más puntería, imposible.

Futuro, mucho futuro

Pero para que las ocasiones aparezcan hay que ponerle calidad al fútbol. Y en eso el Sporting B parece ir sobrado. Solo hay que ver las apuestas de Abelardo durante la pretemeporada. Pedro Díaz, Pablo Fernández y Nacho Méndez están en una fase de su carrera en la que solo crecerán a base de minutos. Eso es precisamente lo que buscan en el filial: hacerles grandes. Pablo, por ejemplo, tiene un buen espejo donde mirarse en su tocayo Pablo Pérez, mientras a Nacho y Pedro muchos les ven como los herederos de Sergio y Cases.

Eso sí, por ahí puede pasar uno de los errores. Huyendo de comparaciones a estos chicos les podrá ir mucho mejor. Hay mimbres, gente de la casa y las incorporaciones, que parecen estar funcionando. Llegadas como las de Cayarga o Juan Rodríguez, han dado un plus, y la segunda unidad, formada por los más jóvenes, como Isma Azpiri o Joel Sanabria, permiten a club y afición ser inevitablemente optimistas. Estos chicos vienen pisando fuerte.

Mareo, valor seguro