¿Por qué no juega bien el Sporting?

Alejandro Vigil Morán GIJÓN

SPORTING 1905

Sergio
Alberto Morante

La pregunta que todo aficionado se hace ahora mismo. Por eso queremos saber vuestra opinión

17 oct 2016 . Actualizado a las 16:59 h.

En mi opinión personal, carece de sentido salir desde el comienzo con dos delanteros centros puros cuando no tienes el balón y no se presiona con intensidad desde arriba, buscando una perdida de balón rival que te deje en un mano a mano, cuatro contra cuatro hombres a la contra.

La primera línea de presión no funcionó y en fase ofensiva, el equipo no creaba juego con el doble pivote formado por Rachid-Sergio Álvarez, más dos puntas al frente, y es que cuando el Valencia defendió con energía y sentido común, Fernando Amorebieta fue el cerebro ofensivo del Real Sporting de Gijón, algo que suele conllevar una perdida de calidad y velocidad en el pase, por mucho que el vasco lo intentó. La caída a banda de Víctor Rodríguez hace desaparecer de sus funciones al clásico 10 que une en ataque y defensa las líneas del mediocampo y la delantera. De modo que en resumidas cuentas, el equipo se parte en dos bloques, mientras los dos pivotes hacen lo que pueden para sostener el encuentro con mucho espacio a ocupar, justo en una zona del césped donde el rival intenta acumular hombres para encarar la portería de Pichu Cuéllar mejor.

Mi propuesta

Tenemos en el vestuario una alineación que no ha perdido contra ningún equipo, es más, los tres encuentros que salieron de inicio de forma consecutiva, fue cuando mejor se jugó con ésta camiseta desde hace más de un lustro. Sus nombres son: Cuéllar; Lillo, Meré, Amorebieta, Isma López; Sergio Álvarez, Nacho Cases; Moi Gómez, Víctor Rodríguez, Burgui; y Duje Cop.

No es necesario innovar, ni fijarse en exceso en el rival, se trata de mantener el bloque y tratarlo de hacer crecer semana a semana con continuidad. Evidentemente, habrá momentos en los que, por suponer, Carlos Castro esté mejor que Duje Cop; Rachid que Nacho Cases; o Babin que Amorebieta, pero se trata del sistema y conjunto que más equilibrio ha dado al club en mucho tiempo, por lo que después de varias probaturas, es hora de encontrar la estabilidad.

Precisamente en Granada, con un equipo que suele cometer errores de bulto en las tres líneas de juego, la seriedad grupal será la clave para sacar adelante el encuentro y no dejarse llevar por un partido roto con ambiente de final para ellos.