Ginobili, Castro y Ronaldo (el bueno)

Pablo Acebal
Pablo Acebal GIJÓN

SPORTING 1905

Carlos Castro
Carlos Castro

Es la noche del 11 de Agosto del presente año. La selección argentina de baloncesto acaba de caer derrotada frente a Lituania en su partido de fase de grupos de los Juegos Olímpicos de Río por 81-73

19 oct 2016 . Actualizado a las 01:45 h.

Es la noche del 11 de Agosto del presente año. La selección argentina de baloncesto acaba de caer derrotada frente a Lituania en su partido de fase de grupos de los Juegos Olímpicos de Río por 81-73. Manu Ginobili, capitán y alma máter de la albiceleste, sale a dar la cara ante los medios una vez concluido el encuentro: «Pasa habitualmente en nuestro país. Pensamos que todo se gana con huevos y no, se gana jugando bien, y a eso hay que agregarle huevos». Pocas veces alguien ha resumido de forma tan clara y concisa la esencia del deporte.

Miro a este Sporting y pienso lo mismo que Ginobili aquella noche. Gijón no parece distar mucho de Argentina en este sentido. Pedimos a nuestros jugadores lucha, entrega, compromiso. Huevos, que diría el astro argentino. Sin darnos cuenta de que no es precisamente eso de lo que adolece este equipo. El problema de este Sporting no es de testiculina, sino de fútbol.

Y es que a esta plantilla no se le puede reprochar nada en cuanto a actitud, menos si cabe en el partido de este domingo frente al Valencia, donde el equipo contrarrestó la falta de ideas con una voluntad inquebrantable que a punto estuvo de dar sus frutos en forma de punto. Pero este Sporting juega a tirones, a ráfagas. Ráfagas de buenos ratos de fútbol, espoleadas la mayoría de las veces por esa fe que no decae nunca y alentadas desde la grada por una afición que pocas veces falla, por no decir ninguna. Pero no es suficiente. Esto es primera división, no lo olvidemos.