El central asturiano es el único que está rindiendo a su nivel
24 oct 2016 . Actualizado a las 14:20 h.Jorge Meré como espejo, y no al revés. El central está demostrando estar muy por encima del nivel medio de sus compañeros. En las últimas semanas estamos conviviendo con una mediocridad permanente y un miedo generalizado. El Sporting parece haberse olvidado de sus éxitos para solo recordar sus desgracias; como la fábula del vuelva usted mañana, y esperar al error del rivel - cuanto más grotesco más posibilidad real de tratar de asomar la cabeza- para contraatacar. Muchos coincidimos en el demérito de Abelardo de no entender un cambio cuando la nómina, y el estilo de los fichajes, lo demanda: señalamos el libreto, pero sin querer estamos también salvando a los que realmente juegan (los futbolistas). Ayer, después de un espectáculo infame ante uno de los peores equipos que recuerdo de LaLiga en años, el Sporting se conformó con salir a pie de su estadio.
Lejos del rendimiento general, entre una mediocridad absolutamente manifiesta, asomó el jugador más joven de la plantilla del Sporting, y probablemente el mejor, y más hecho: Jorge Meré. No era el rival más exigente, pero Jorge era el único, quizá podamos añadir a Cuéllar y al debutante Juan, que parecía enrabietado con la realidad. Meré empieza a ser un espejo para el resto, y uno de los pocos motivos para hacer sonreír a una afición que empieza a estar harta. La temporada pasada el equipo perdió (2-0) ante el mismo equipo, pero todo fue distinto. Porque la impotencia es mayor, y aquel equipo - con denominadores común como Sergio - tenía amor y orgullo.
Jorge personifica el corazón, pero también crecer en tiempos de regresión, y no es un análisis estadístico- que también- sino una realidad manifiesta. Si este es el proyecto que nos vendieron como nuestro, si esta es la ilusión que merecemos, entonces quizá el problema sea Meré, y no la solución.