El Sporting no carbura y cuando alguien es el encargado de echar y traer jugadores a su gusto, será quien pague si las cosas van mal
26 oct 2016 . Actualizado a las 17:49 h.Dice el refrán que no hay más ciego que el que no quiere ver. El ciego es Abelardo, y no, no quiere ver que el Sporting no solo no camina, sino que incluso le cuesta gatear. En Primera División la gente ya sabe correr y de hecho la salvación la alcanzará el que, sin saber esprintar, mantenga un ritmo constante. Este equipo parece fuera de lugar. Y no, esta vez no vale eso de que no se ha podido fichar o que el equipo es joven. Se han hecho fichajes al gusto de un entrenador que habiendo dado tanto al Sporting, ahora está en una fase de conformarse con lo mínimo posible.
Se han hecho incorporaciones que o no encajan o no quieren encajar. Quién sabe. De todos solamente Lillo ha encontrado continuidad, y los demás, van a rachas. Todos menos Burgui, quien todavía no ha entendido lo que es el Sporting. La grada no reconoce el proyecto y este equipo es tan especial que necesita sí o sí tener a la afición de su lado. Ahora, sucede todo lo contrario. Muchos dan la espalda, y con razón, y los que aguantan de frente quieren ver una reacción inmediata.
Pitu, tenemos un problema. De los gordos. Sí, son treinta y ocho jornadas y sí, queda mucho, pero este no es el Sporting que los aficionados quieren, ni estos son los jugadores que merecen vestir la rojiblanca. Esto solo ha ido bien cuando todos íbamos a lo mismo y ahora no solo no sabemos navegar sino que se nos han olvidado hasta los remos. Esperemos que la barca siga siendo resistente, porque en el momento en que la vela se resienta, serás tú, míster, quien lo pague. Esto lo has construido tú, nos has traído hasta aquí, por eso también te toca arreglarlo. Que sea más pronto que tarde.
Comentarios