Canella cuajó una magnífica actuación después de mucho tiempo sin ser importante
30 oct 2016 . Actualizado a las 17:23 h.«No tiene carácter, está acabado». Roberto Canella, capitán del Sporting, siempre ha destacado por su carácter tímido y noble. Un arte poco usual en un fútbol que pregona valores opuestos a los que vocifera. Quizá una voz, un «estoy aquí a pesar de las circunstancias» habría saciado la sed y calmado el ruido, quizá unas declaraciones belicosas habrían sido más que suficientes. Pero Canella optó por la ley del silencio. Jamás fue considerado parte del éxito y casi siempre marcado en rojo en las críticas. Hoy, después de tantos meses y años, lejos de su mejor versión.. (la misma que le hizo ser portada de periódicos) parece haber recuperado la confianza.
El cuerpo técnico había apostado por modificar la posición de jugadores antes que darle la vitola de titular. Nadie, ni los más perseverantes, habían confiado en su regreso, pero a veces el mejor ruido es un silencio vacío. Canella, capitán y hombre de club, regresó al equipo no para ser uno más sino para destacar por encima de la clase media. Nunca es demasiado tarde.