El Sporting todavía no conoce la victoria fuera de casa por lo que debe viajar a Málaga consciente de que la buena dinámica debe fraguarse también lejos de El Molinón
03 nov 2016 . Actualizado a las 18:57 h.El síndrome del nido vacío es una sensación general de soledad que los padres u otros tutores pueden sentir cuando uno o más de sus hijos abandonan el hogar. Sirve esta definición para abordar el problema que sufre el Sporting cuando sale de El Molinón. El equipo viene de dos empates seguidos, en Granada y ante el Sevilla. Ha ganado dos partidos en lo que va de temporada y ambos han sido en casa. Ahora, llega el momento de empezar a sumar de tres en tres fuera. La primera parada para seguir en la línea ascendente marcada ante los hispalenses es Málaga. Fuera de casa es donde se fragua el cumplimiento de los objetivos.
Dos puntos más allá de las fronteras astures. Esa es la ínfima suma del Sporting cuando viaja. Vitoria, en el segundo partido de la temporada, vio a un cuadro rojiblanco serio en defensa pero sin mordiente. Casi lo mismo que en el partido en Los Cármenes. Dos puntos y dos resultados idénticos en dos partidos casi calcados. Un equipo que vive siempre en la cuerda floja debe marcar la diferencia cuando la exigencia es alta. La Rosaleda espera la mejor versión de los de Abelardo para cambiar esta dinámica.
Versión rácana fuera de casa
El Sporting no rompe a jugar fuera de El Molinón. Es cierto que las derrotas en Galicia ante Deportivo y Celta fueron sobre la bocina, pero no se debe escapar la imagen mostrada por el conjunto de la Costa Verde. En ninguno de los dos duelos se vio la intención de ir a por los tres puntos.
Obviando la goleada en el Calderón, donde el rival era de entidad y la derrota puede entrar dentro de la lógica, el resto de partidos no han sido ante rivales demasiado inferiores al Sporting. En Granada los de Alcaraz mostraron nervios y un pobre fútbol. Pero el Sporting no supo colocarse por encima. El caso de Coruña también tiene detalles a estudiar: después de empatar el partido, los puntos se marcharon en la última jugada. Los rojiblancos tuvieron poca mordiente para aprovechar las fases del partido donde tuvo tocado al rival. Más de lo mismo pasó en Vigo.
El Sporting abre la jornada número once de la Liga Santander ante el Málaga en un partido que debe ser el punto de inflexión. El Sevilla volvió a ver una versión interesante de los asturianos pero ahora esa cara tiene que ser la que se plante sobre el césped de la Rosaleda. Al fin y al cabo, el Sporting debe dejar de sufrir cuando sale de casa.