Gijón

Enero no es junio, pero el Sporting está más necesitado que en mayo. Parece extraño pero es una verdad estridente. En verano la dirección deportiva revolucionó el equipo con hasta trece fichajes, y otras tantas salidas. Algunas no deseadas fruto de una nefasta planificación deportiva - y económica- desde hace años, y que  refleja ahora las carencias latentes. Nico Rodríguez, con la aprobación siempre de Abelardo (e incluso algo más que la mera autorización) firmó trece futbolistas. Aun es pronto para valorar de forma general el rendimiento de los fichajes, pero la inmensa mayoría dista mucho de ofrecer una mejoría respecto a la plantilla pasada.

Muchos de los nuevos refuerzos son casi descartes: Xavi Torres, Afif, Whalley, y Douglas - de momento- se reparten esfuerzos por saber quién queda fuera de la convocatoria o a quién le toca banquillo. Otros muchos, Amorebieta, Víctor, Burgui..., están más que discutidos por su mejorable rendimiento, algunos - la menor parte después de semejante ataque innovador-, empiezan a entrar de forma progresiva en la dinámica del equipo como Viguera o de forma más regular Moi. 

Con el equipo en puestos de descenso, y con lagunas visibles (y notorias), el club ya piensa en arreglar el mercado estival en invierno. Es decir, en junio II. Resulta obvio que el equipo necesita refuerzos, no es una opinión subjetiva. Qué va. Javier Fernández, sí el presidente de la entidad, ya ha reconocido que hay una parte del presupuesto destinada para diciembre por si el equipo necesitara un empujón. Y el problema no es tanto de nombres, que también, sino de fichar jugadores para un determinado estilo- con sentido y planificación-.

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Junio II