El Sporting es un equipo que se parte con facilidad, y eso puede venir dado por el hecho de jugar sin un mediapunta al uso. Al principio de temporada el equipo ganaba con Víctor Rodríguez en esa posición
24 nov 2016 . Actualizado a las 19:13 h.El fútbol tiene su eje principal en el centro del campo. Es ahí, al menos en el panorama moderno, donde se deciden la mayoría de los partidos. Y es en ese punto también donde el Sporting ha encontrado uno de los principales agujeros en esta mala racha que está pasando. Sergio, Nacho Cases, Moi, Rachid y en menor medida Xavi Torres han pasado por un doble pivote que sufre siempre más de la cuenta y paga el pato de que el equipo juegue con dos puntas. Para rendir es importante el equilibrio, tener un enganche en toda su expresión de la palabra. Ahí este Sporting falla.
No es algo banal que el esquema más utilizado por los equipos de alto nivel sea el 4-2-3-1 (o en su defecto el 4-3-3). La segunda es una variante para equipos que apuestan por juntar mucha gente por dentro con la idea de mantener controladas las zonas decisivas del campo. Se ocupan más espacios con el trivote, pero en función del tipo de jugadores puede ser traicionero. Que se lo digan precisamente al Sporting. En cambio, con dos mediocentros y un enganche el equilibrio es innegociable. Y la posición de enganche puede aportar desde el 'box to box' hasta marcar la diferencia entre líneas. En el Sporting abundan los enganches, pero están siendo mal utilizados.
Víctor, Moi, Afif, Ndi: será por enganches
Abelardo tiene donde elegir. De hecho empezó la temporada con esa idea. Tener equilibrio con Víctor o en su defecto con Moi. También probó con Ndi, como en Riazor. Ninguno le convenció a pesar de que en los tres primeros partidos iba como la seda con ese plan.
Desde luego el Sporting ha quedado desenganchado, y aunque parezca mentira, el perder un hombre en las posiciones interiores es vital. No por jugar con más delanteros vas a meter más goles, y lo cierto es que en el fútbol moderno el de mediapunta es un papel mucho más importante de lo que la gente cree.