Rectificar es de sabios

Pablo Acebal
Pablo Acebal GIJÓN

SPORTING 1905

Douglas
Douglas Miguel Suárez

Artículo de opinión

05 dic 2016 . Actualizado a las 17:13 h.

Uno ya no se acordaba de lo que era salir del Molinón con la sonrisa en la cara. Poner la radio en el coche, mirar las clasificación en el móvil con la certeza de poder verte fuera de los puestos de descenso. Por fin.

Abelardo repitió el mismo esquema y los mismos hombres que tan buena imagen dieron en el Bernabeu. Y acertó. No fue un partido brillante del Sporting, en gran medida por el planteamiento de Osasuna, que dificultó la salida del balón de los rojiblancos durante prácticamente toda la primera parte, pero suficiente para superar a los navarros al final del encuentro con relativa solvencia. La prueba a la que se sometía el sistema de tres centrales del Pitu era dura. Escenario y rival totalmente opuestos a los del sábado pasado ponían en duda la fiabilidad del dibujo, pero lo cierto es que la alternativa esporádica cobra fuerza y va camino de convertirse en seña de identidad del nuevo Sporting de Abelardo. Cierto es, que situando a Meré (imperial una vez más) en el centro de la zaga, la tarea de iniciar la elaboración del juego de ataque recayó en Lillo y Amorebieta, lo que generó dificultades al futbol del equipo durante los primeros compases del partido. Caparrós, perro viejo en esto del balón, facilitaba que fuera Amorebieta el que iniciara las acciones de ataque. Le salió bien hasta el minuto 43, cuando un centro medido del venezolano fue rematado a la red por el renacido héroe local.

Al igual que sucediera en el Bernabeu, la banda derecha fue lo mejor del Sporting. Carmona, generoso en el esfuerzo y sublime en la definición, se entendió a las mil maravillas con un Douglas que jugó, marcó y demostró lo que muchos se atrevieron a cuestionar sin ni siquiera verle jugar. Es futbolista, y de los buenos.