¿Por qué no te callas?

Lágrimas de cocodrilo


Gijón

Treinta y seis puntos, sesenta y siete goles recibidos, nueve victorias en treinta y ocho encuentros. Sí, lo «raro», evidentemente, era no descender. Los lloros son fruto de las frustración, del que se sabe culpable pero en el fondo exonera toda culpa, del quiero y no puedo, de ciego. Sorprende ver a un presidente con una actitud tan frívola, tan agresiva, tan irrespetuosa. Pero te voy a pedir Ángel que realices un ejercicio de memoria; el Getafe perdió él solo, sin trampas ni cartón, ah y sin alma.

El Getafe bajó porque tenía que bajar, porque llevaba demasiado tiempo jugando con fuego, porque es una entidad de segundo nivel, porque en el último partido de competición- aún dependiendo de sí mismos- fueron incapaces de sumar ante un equipo que no se jugaba nada. El Getafe también bajó porque en el penúltimo encuentro de competición no logró vencer a un equipo con diez más de cuarenta minutos en un partido marcado con un clamoroso error arbitral en el primer tiempo. Pero la desmemoria solo funciona a veces, supongo.

Ángel, el Sporting no se salvó porque hiciera pactos ni trampas. El Sporting se salvó porque era un equipo cohesionado, porque no daba un partido por perdido, porque tenía alma, y sobre todo porque cuando tu equipo se jugaba la vida le temblaron las piernas. El Getafe también bajó porque fue incapaz de ser local ante el Sporting y La Mareona, a pesar de jugar en casa. Tiene que ser difícil lidiar con la dura realidad de la Segunda, lo sé porque lo hemos vivido, seguramente más años de lo que deberíamos, pero ha pasado el suficiente tiempo como para seguir hablando desde el odio, desde la ignorancia. Tu mensaje es un regalo del cielo porque a pesar de tu deseo, «los que hicieron trampas el año pasado lo acabarán pagando», el Sporting desde la dificultad y la unión siempre ha sido más fuerte.

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