Separación de bienes

Emilio Ordiz GIJÓN

SPORTING 1905

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La afición del Sporting se encuentra cada vez más desencantada con un proyecto que hace aguas por todas partes

27 dic 2016 . Actualizado a las 19:57 h.

Divorcio total. El Sporting ya no es el Sporting. Y aquí no vale eso de ‘lo mío es mío y lo tuyo es tuyo’. Este equipo es de todos. De los que sufrimos cada domingo con los partidos, de los que celebramos los goles con el alma y de los que lamentamos las derrotas como si nos hubiesen arrancado un trozo de vida. El Sporting es eso, vida. Pero la vida a veces no viene como uno quiere.

Ni Abelardo, ni Nico, ni cualquiera de los 25 jugadores de la plantilla. El problema que tiene el Sporting es un problema de base. El fallo está en el proyecto. Es complicado identificarse con algo cuando ese algo no aporta nada. Y lo que le pasa ahora mismo a nuestro equipo es que no aporta. Mala planificación, pocas ideas, qué más da. Lo cierto es que aunque el amor por el Sporting sea eterno, esta fase de la relación está herida de muerte.

Nadie seguramente sea más sportinguista que nadie. Da pena ver a la grada dividida. Da lástima sentir que esto ya no es lo de antes. Pero estamos a tiempo de hacer terapia. Nunca habrá nada mejor que la autocrítica para superar las situaciones complicadas. Y en el Sporting actual falta mucha. Nunca es tarde si la dicha es buena y en este caso necesaria es una reflexión de por qué esto va tan mal. Quien escribe estas líneas lo tiene claro: esto no es el Sporting.

Hay que recuperar la garra

El Sporting que todos queremos es el que no se rinde nunca. Las caras largas no caben un nuestro ADN porque la historia ha demostrado que mientras haya opciones todo puede pasar. En nuestro Sporting cabe ser honestos, no dar por bueno todo sino ir siempre a buscar un poco más.

Hay que recuperar la garra, pelear cada pelota con rabia y levantar a la gente de los asientos. Pero eso no lo consiguen solo los que están en el verde. Esto es algo que hay que lograr entre todos. El de los últimos meses no es nuestro Sporting, pero puede volver a serlo. De la mano de quien sea. Porque el problema a lo mejor no está en los nombres. El proyecto pudo fallar en ciertos momentos y por eso muchos estamos desencantados. Pero la clave en la fe, porque lo creamos o no, también gana partidos. Volvamos a rugir antes de firmar la separación de bienes.