El método Rubi enamoró a Nico Rodríguez

Redacción GIJÓN

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Rubi
Rubi

Así es su código interno, análisis del rival, semana de trabajo, relación con el director deportivo,...

20 ene 2017 . Actualizado a las 21:50 h.

El nuevo entrenador rojiblanco ha sido elegido exclusivamente por el director deportivo y es un técnico de nueva escuela en sus métodos. En sus primeros ensayos ha probado a los jugadores en una formación 1-4-4-2, pero ha manejado todo tipo de sistemas de juego a lo largo de su carrera, pues procura adaptarse a las fortalezas de su vestuario en vez de imponer su propio estilo. Así suelen ser sus semanas de trabajo:

Relación con su jefe:

A Rubi le gusta el contacto diario con el director deportivo, que le expone vídeos de jugadores futuribles y con el que trata el día a día de la entidad. El entrenador quiere tener al día a su director, aunque sea él mismo quien toma las decisiones en alineaciones y demás materias.

Código Interno:

Como es habitual hoy en día se cuidan todos los detalles y se debe llevar una dieta respaldada por el nutricionista. Cada cierto tiempo se miden los pliegues de grasa y en la primera ocasión se avisa, a la segunda vez se multará en base al exceso. También en la línea del código interno, Rubi prohíbe disparar balones entre ejercicios para evitar balonazos y que el utillero trabaje demasiado. El descanso debe ser para recuperarse según su visión y en caso contrario hay multa. Con ese dinero se hacen comidas o cenas grupales cada cierto tiempo.

La semana de trabajo:

El primer día tras el partido se adelanta al entrenamiento para ver cortado su último encuentro por el ayudante, así dará mejor informado su charla, que puede ser más o menos larga en función de la necesidad de enfatizar detalles concretos, ya sean negativos o positivos. Posteriormente habrá trabajo de recuperación a cargo del preparador físico. Es costumbre en él comer en la ciudad deportiva para aprovechar el tiempo durante la semana. Aunque sus ayudantes le pasen piezas concretas del rival, a Rubi le gusta ver partidos enteros por su cuenta para ir haciéndose a la idea de sus esquemas de juego, así que aprovecha el día.

Generalmente suele trabajar con el programa Media Coach de la empresa Mediapro con 16 cámaras fijas en cada estadio. Los técnicos pueden observar los movimientos de las líneas rivales, aislar tipos de jugadas y muchas otras funciones, aunque a veces solicita a su cuerpo técnico grabar algo concreto aprovechando el estadio por donde el calendario ha querido que pasen sus siguientes rivales de forma previa. Todo ello se complementa y cruza con datos estadísticos, éste último un factor en el que cree bastante y del que le gustaría tener cuantos más mejor.

El segundo día tocará descanso, aunque Rubi puede aprovecharlo para adelantar trabajo, según la necesidad que encuentre de hacerlo, algo que ya venía haciendo el equipo de Abelardo Fernández. Por lo que puede dedicar unas horas extra durante la jornada. Ya en el tercero comienza a engrasarse la maquinaria de cara a la siguiente cita en una semana de trabajo que no tiene porque ser igual a la anterior. En ocasiones apuesta por cargas físicas, aunque se pague a corto plazo, mientras en otras incide en la táctica. Pese a que siempre hay misiones concretas sobre el siguiente encuentro, como trabajar la forma de juego del rival, su ataque, su defensa...Precisamente en este sentido al técnico le gusta avisar de palabra sobre sus virtudes y carencias, ensayarlo y posteriormente ver en imagen cómo desarrolla ese concepto el adversario, ya sea en la ciudad deportiva o en el hotel de concentración. Como consigna, el vídeo no debe superar los 20 minutos para no perder la concentración del jugador y detalla su ataque, defensa, balón parado y el factor individual. De hecho, cuando supera esa cifra se suele partir en dos la sesiones. Además durante la semana hace comentarios personalizados.

El día de partido:

Se empieza con el último vídeo, donde puede haber algún impacto emocional, así como de dar explicaciones a los no titulares para que no baje su implicación. Se llega sobre una hora y media antes al estadio para preparar el vestuario, aunque le gusta acortar al máximo ese tiempo si puede. Mientras se espera el once rival se cuenta a cada jugar qué debe hacer en los balones parados y posteriormente hay una charla de unos 15 minutos como máximo para enfatizar lo necesario.

Los descansos vienen marcados por cinco minutos de recuperación que Rubi aprovecha para preparar su charla con el cuerpo técnico, así como por contra no acostumbra a realizar grandes comentarios al finalizar el encuentro, pues entiende que el jugador no está receptivo por su extrema alegría o decepción.

Al día siguiente el ciclo vuelve a empezar desde cero.

Fuente: El Norte de Castilla, "El método Rubi".