Artículo de opinión
02 mar 2017 . Actualizado a las 12:38 h.Es evidente que ayer no se dio en el Camp Nou la imagen que merece el escudo del Real Sporting de Gijón, como también lo es que, sinceramente, todos esperábamos que ocurriese algo similar y gran parte de nosotros apostó por rotar lo suficiente como para afrontar con plenas garantías la visita del Deportivo a El Molinón.
Todas las jornadas valen tres puntos, sí, pero el problema reside en que si el domingo no se vence a los gallegos se perderán los citados tres puntos, así como la distancia con ellos aumentará en tres más, a los que se debe añadir el golaverage, que se trata del llamado punto extra invisible, que bien puede valer una permanencia en una campaña tan igualada. En definitiva, todo lo que no sea afrontar la cita como una final sería un suicidió, en menos de tres días los asturianos se juegan un "Butarque 2.0." que puede lanzar a los asturianos o lastrarnos de forma muy grave.
Pese a que la misión se presenta complicada, los propios jugadores y los sportinguistas tenemos que estar concienciados de que con una primera parte como las jugadas frente al Atlético de Madrid o el Celta de Vigo es muy posible que se logre sacar adelante la contienda, salvo que Pepe Mel les dé la vuelta como a un calcetín en menos de una semana y con exactamente dos días para preparar el evento. El legado de Garitano lejos de Riazor llega con cero victorias lejos de su localidad, cinco puntos de treinta y nueve posibles. Sin olvidar la gran igualdad en el partido de la primera vuelta contra un Sporting muy inferior al actual en cuanto capacidad de jugar el balón.
En menos de 72 horas nuestro Sporting juega su final de Champions y podría llegar a salir de la zona de descenso. Tenemos que estar bien concienciados desde ahora.