Con un cinco y con un seis

Emilio Ordiz GIJÓN

SPORTING 1905

Javier Fernández
Javier Fernández www.realsporting.com

Artículo de opinión

10 mar 2017 . Actualizado a las 09:34 h.

Miras al de al lado. Ni se mueve. Pero ves que el del otro lado se levanta. Dudas. Llevas la vista al marcador de El Molinón, que cuenta por cinco los minutos. Son pocos los que se van, pero suficientes como para que tu también salgas de tu fila y esperes en el vomitorio. A pesar de eso, de haber abandonado tu asiento y de clamar al cielo contra la verdadera injusticia de este Sporting, miras al verde. Allí, un chico con el número seis a la espalda no para de correr. Corre, corre Sergio, corre. ¡Bien, Sergio!, gritas. Y aplaudes. Animas a uno de los tuyos cuando hace solo dos segundos estabas pidiendo que uno que no lo es dejase de maltratar al club de tu vida. Dejase de pisar tus colores. ¿Entendéis la relación?

Es muy importante el seis como también lo es el cinco, y los números tienen un orden así que vamos a respetarlo. Decía Menotti que el fútbol es lo más importante dentro de las cosas menos importantes. Y puede que tuviera razón. Pero el Sporting ha llegado a un punto en el que es más que un equipo de fútbol. Es una vida. Son los abuelos, los padres y los hijos que han ido llevando siempre la misma bufanda porque era y es un objeto de familia. Son las señoras que siempre han tenido el mismo asiento en la Tribunona o en la Grada Norte. Y animaron ayer a Quini como hoy animan a Sergio. Sí, a Sergio.

El Sporting es la gente que llora, la que ríe, la que sufre. El Sporting somos nosotros. Y olvídense de pagar abono o no. No hay dinero que pague este sentimiento. De verdad que no lo hay. El que se sienta a tu lado en el Templo es de los tuyos, pero quizás no lo sabe y por eso en el minuto cinco no se levantan. El chico que aprieta su bufanda en los momentos de nervios, también es de los tuyos, y la niña que estrena el uniforme de su equipo con apenas meses de vida. Ella también. Y por ellos hay que pelear por un Sporting mejor.

En manos de cada grada está el cambio. Porque no, Fernández no es de los tuyos. Y claro, claro que aquí hay buenos y malos. Estamos en el bando de los buenos. Llevamos en el pecho un escudo que compartimos con Abelardo, con Quini, con Manolo, con Jony, con Ferrero, con Meré, con Lora…Y con Sergio. Ese mismo escudo que José y Javier Fernández han visto de pasada. El mismo que no les interesa lo más mínimo.

Ese escudo, que es el tuyo, no merece estos gestores. Esa ciudad, que es la tuya, no merece ver su vida caminar hacia atrás. Gijón es mucho más grande que todos ellos. ¿No te lo crees? Mira al de al lado, se ha levantado. Y tú con él. Y ahora, juntos, aplaudís a Sergio: su garra, su tesón. Su sportinguismo, que es el mismo que el tuyo. El minuto cinco puede ser solo eso, un minuto. Pero minuto a minuto, el crédito de los Fernández se va agotando. Del sportinguismo depende que se quede a cero. Yo, elijo al seis, yo, elijo Sporting. Elijo un Sporting de Sergio, de mis futuros hijos y de mis futuros nietos. El Sporting de Gijón.