Plantilla, afición y jugadores se unen con el objetivo de apurar las opciones de permanencia
02 may 2017 . Actualizado a las 09:59 h.La derrota del Leganés en Eibar deja un último resquicio de esperanza en el sportinguismo; plantilla, cuerpo técnico y afición se vuelcan con el objetivo de luchar hasta que las matemáticas, el último juez, dicten sentencia. La semana magna del Sporting, con tres encuentros en ocho días, ha frustrado cualquier conato de reacción pero el resultado de Ipurua, por otra parte esperado, vuelve a ofrecer una mínima oportunidad de engancharse a la lucha por la permanencia. El Sporting tiene tres partidos y la obligación de sumar nueve puntos; el resto no lo puede manejar.
La plantilla siguió de cerca el encuentro de Ipurua y está convencida de agotar las opciones. En el entrenamiento del lunes, después de un día de descanso ( y desconexión), los jugadores tomaron conciencia de, al menos, presionar al Leganés. La primera vida será ante un Las Palmas en clara línea descendente y con ausencias importantes. El equipo canario es el segundo peor visitante de la competición, una victoria a domicilio, y está inmerso en una crisis importante. Ahora mismo no hay mejor rival.
El Sporting llega a la última curva sin muchas opciones, la lógica invita a pensar en un descenso cercano, pero su peor enemigo ha pasado a ser su único aliado: las matemáticas.