Ambos jugadores son dos retos para Herrera de cara a la nueva temporada
05 ago 2017 . Actualizado a las 13:54 h.Cuando Paco Herrera llegó al Sporting hace muy pocas semanas todo eran caras tristes. El descenso y la decadencia del enésimo proyecto fallido del club rojiblanco auguraban un futuro muy poco esperanzador. Ese discurso se ha encargado de eliminarlo el propio entrenador. Insiste hasta la saciedad en las diferencias económicas con Granada y Osasuna, pero eso parece que debe quedar en un segundo plano tras el traspaso de Meré. Por lo demás, el catalán ha sido transparente en cada rueda de prensa: claro y conciso en todas las palabras y una buena disposición para diagnosticar lagunas y retos.
Dos de esos nombres propios que Herrera debe recuperar para la causa son Moi Gómez y Borja Viguera. Tan diferentes como necesarios para que el Sporting aspire la temporada que viene a lo que debe: el ascenso. En el caso del ex del Villarreal hay una cosa clara. Y es que debe abandonar la pasividad de la campaña pasada y que no le pese echarse el equipo a las espaldas. Ha empezado en buena forma la pretemporada, pero no conseguirá liderar el camino rojiblanco si no encuentra regularidad en su fútbol.
El entrenador valora su polivalencia. Desde el enlace, por la derecha, por la izquierda e incluso de mediocentro. Moi puede jugar donde quiera, pero tiene que querer. Eso es lo que debe conseguir Paco a partir del trabajo y la confianza, porque al 23 la calidad le sobra. El problema viene cuando solo la saca a destellos. Nadie duda de que a su nivel, puede ser un jugador que marque diferencias no solo en el Sporting sino también en la categoría.
Viguera, descubriendo la polivalencia
Con Borja Viguera la complicación es mayor. Tiene que volver a creer en sí mismo, pero sobre todo tiene que convencer con goles. La llegada de Scepovic le exige su mejor nivel, no tanto por ser competencia en cuanto a posición como por cifras de cara a puerta. Es más, no da la sensación de que Herrera valore al vasco para jugar de nueve. Eso sí, tampoco parece importar a uno ni a otro que el acomodo en el verde vaya a ser diferente.
Viguera también ha ido enseñando brotes verdes en las semanas de preparación que llevamos y su discurso es mucho más optimista. Quiere agradar a El Molinón. Ha jugado en banda, por dentro e incluso como delantero centro en un 4-4-2. Paco, lo ha dicho, quiere que aunque parta desde banda, acabe por dentro. Acabe en el área, donde se vio al mejor Viguera. Y qué mejor que tener a Moi por detrás para ser decisivos en Gijón.