Equivocaciones relevantes con los dos clubes
28 ago 2017 . Actualizado a las 21:11 h.No fue el mejor arbitraje de Jorge Valdés Aller el del pasado domingo en El Molinón. El leonés llevó perfectamente un partido casi de guante blanco; pero en las jugadas polémicas erró sobremanera. Se le reclamaron dos penaltis en el área lucense favorables al Sporting y a su vez el Lugo reclamó una tarjeta roja para Juan Quintero. El primero de los penaltis protestados fue por mano de Bernardo Cruz tras un centro desde la izquierda. Valdés Aller no entendió voluntariedad, aunque el brazo del defensor andaluz del Lugo no está ni mucho menos en posición natural.
Hasta el año pasado eso hubiera supuesto penalti y muy probablemente amonestación sin ninguna otra interpretación. Sin embargo con la nueva circular emitida a principios de Agosto por el Comité Técnico de Árbitros se define el término de "mano deliberada". Esto es que debe apreciarse un claro gesto del jugador para ir a cortar el balón con el brazo. Valdés Aller no entendió la acción del zaguero como un gesto claro de interceptar el envío y por ende no señaló penalti. Un cambio en la norma que dará mucho que hablar, pues cada colegiado tendrá su propio critero para la señalización de este tipo de penas máximas. Lo que Valdés Aller no entendió como penalti, él mismo u otro colegiado en otro encuentro podrá entenderlo como tal y señalarlo.
Donde, a mi juicio, el colegiado sí que se equivocó claramente es la otra acción en el área del Lugo. Scepovic cae derribado por Leuko tras un centro de Carmona que el serbio se disponía a rematar. Su asistente está tapado por varios jugadores, pero el leonés debió haber visto el empujón del defensor camerunés del Lugo. Penalti no señalado.
También se equivocó en otra acción fundamental, en este caso favorable hacia los intereses gijoneses. Tras un error entre Barba y Quintero, éste intenta rechazar el cuero, pero derriba a Campillo. Valdés Aller no lo consideró ni falta y en las protestas lucenses da a entender con sus explicaciones que Quintero toca balón, pero en la acción se aprecia nítidamente como nunca toca balón y sí derriba al jugador lucense. Acción que debió ser castigada con tiro libre y tarjeta roja para el colombiano.