Por segundo mercado de fichajes consecutivo, Jiang usa a su club chino como pantalla
02 sep 2017 . Actualizado a las 00:45 h.Por segunda temporada consecutiva ha ocurrido el milagro, el Granada tendrá cedido en su vestuario a un jugador que pocos clubes de Primera División podrían permitirse, tanto por su traspaso como por su salario.
Adrián Ramos firmó en enero un contrato con el Chongqing Lifan de China, previo pago de más de 10 millones de euros al Borussia Dortmund, así como de doblar el ya millonario sueldo del delantero colombiano en Alemania para que dejase de jugar la Champions League y competir por trofeos.
¿Qué llama la atención de la operación?
Además de lo evidente, el hecho de que el jugador no haya jugado nunca con el equipo chino que lo ha adquirido, ni lo hará en los próximos meses; que el señor Jiang, dueño del Granada, también controla el Chongqing Lifan, que está pagando la operación; que el coste para el conjunto de Andalucía es de solo 250.000 euros hasta diciembre según la prensa local; y que pese al deseo del punta de jugar en Primera División y del interés de clubes como el Levante, que podrían pagar más, Adrián Ramos ha tenido que seguir en Granada.
Todo ello en plena era del tope salarial de LaLiga para el control de gasto y de la inyección monetaria de los magnates a las SAD españolas.
Jiang, empresario con negocios en común durante los últimos años con Mediapro, empresa comercializadora de los derechos de televisión de LaLiga, ha vuelto a cumplir las reglas españolas a su manera.