El Sporting enseña las garras en León

Andrés Menéndez GIJÓN

SPORTING 1905

El Sporting vence y convence en León

11 oct 2017 . Actualizado a las 00:15 h.

El Reino de León se vistió de gala para celebrar una auténtica fiesta de fútbol. Desde primera hora todo fue paranormal: aficionados mezclados, unidos, por un partido que será, desde este martes diez de octubre, un punto de inflexión entre dos ciudades hermanadas. Gijón, y una parte de Asturias, se desplazó, de forma masiva, a León y disfrutó como nunca de la grandeza del respeto, un arte perdido en la guerra del fútbol. El Sporting jugó su mejor partido de la temporada: consistente, sólido, competitivo y con mordiente. Los de Herrera vencieron (0-2) demostrando que merecen más elogios que críticas. 

Inicio competitivo

 El Sporting salió con la ambición que merece su escudo. Compitiendo con el denominador común del estilo Herrerista: presión, intensidad y hambre. La Cultural, quien sabe si contagiada por la armonía del ambiente, aceptó el rol y se dejó dominar. Poco le duró el once a Herrera que perdió a Lora con el partido todavía recién levantado. El mostoleño, ausente en las últimas semanas por lesión, se resintió y se fue al suelo. Emi, inocente o señor, la tiró fuera cuando el peligro era estridente. Un gesto que le honra y que bien merece una ovación a su regreso a El Molinón. 

El paso de los minutos ratificó el crecimiento de las dos últimas jornadas, con un equipo con poso y más maduro. El doble pivote también ejerció con criterio y, a pesar de algunas carencias, está imponiendo su empuje en la zona ancha. A partir de ahí, con dos jugadores de pura fuerza bruta, creció el equipo. La Cultural trató sin suerte de hacerse mayor pero los de Herrera han cambiado de tercio. Si bien el mensaje del catalán no había calado en el juego rojiblanco, hoy se entendió la mayor parte de su discurso. Desde la solidez de la zona ancha, impulsados por una retaguardia que salvo errores individuales tiene más nivel que el que marca la categoría, se creció y se impulsó un dominio patente pero estéril. Llegó la segunda lesión: ahora Canella se marchaba cojeando y dejaba su sitio a un Moi Gómez que brilló en una noche tranquila.

Exhibición de Moi

El alicantino tiende a desesperar porque no hace falta ser un genio para intuir sus enormes cualidades. Gómez tiene arte para ésto pero su carácter, frío, le juega malas pasadas. Hoy, no. Hoy el fino centrocampista salió de traje y dejó una exhibición propia de jugadores de talla mayúscula: tranquila, como el que se sabe dominador de la situación. Cuando le sale el primer pase se intuye exhibición. Herrera debe recuperar su fiabilidad porque tiene más fútbol que ninguno. 

Moi cambió un partido que apuntaba a empate. Puso fin al buenrollismo instaurado en el Reino con una capacidad brillante. Una falta precisa, un pase al espacio. Dos minutos. 0-2. Primero Sergio y después don diésel, que está dando la razón a su selecto club de fans. Diésel corre más que nadie y, seguramente, carece del esmoquin del alicantino pero tiene alma. El Sporting recordó al Levante de Muñiz y olvidó su derrota ante la búsqueda del purismo: ese estilo que otorga el descenso pero que siempre está de más. Hoy venció en León y convenció en Asturias. Tres puntos y próxima parada ante Joan Francesc Ferrer.

Sporting: Mariño, Lora, Barba, Álex Pérez, Canella, Bergantiños, Sergio, Isma López, Rubén García, Carmona y Scepovic

Cultural:  Palatsí; Díaz, Zuiverloon, Garrido, Isaac, Emi, Yeray, Señe, Ortiz,Ariday; Guarrotxena

Goles: 0-1 Sergio (min 65) 0-2 Bergantiños (min 66)