El bueno, el feo y el malo del Sporting

Emilio Órdiz GIJÓN

SPORTING 1905

Sporting
Sporting LaLiga

El cuadro de Herrera solventó en dos minutos y con mucha seriedad una salida con trampa

11 oct 2017 . Actualizado a las 17:04 h.

Era un día raro. No acostumbra el Sporting a jugar un martes y la salida a León, con todo lo que la había rodeado, presentaba dudas. La primera, por ver si el equipo era capaz de dar continuidad a la victoria y a la idea del último encuentro en El Molinón. Y la segunda, entender si los cambios de Herrera, aunque pocos, iban a surtir efecto para que los chicos no perdieran frescura. Ambas le dieron la razón al míster.

El Sporting volvió a ser compacto, serio y con personalidad. Además, las lesiones no trastocaron en exceso los planes a pesar del contratiempo. Paco también acertó en los cambios. Tres puntos valiosos, y con un camino marcado.

El bueno: Sergio

Partido más que completo del avilesino, que con un Bergantiños firme multiplica sus prestaciones. Mucho más suelto y con llegada, Sergio es un valor más relevante. Además, el hecho de que el equipo sea más compacto hace que con la pelota tanto el seis como el resto de jugadores de ataque estén cómodos y tengan la mente más fresca. Si esto fuera poco, las piernas de Sergio se multiplicaron. Estuvo serio en las coberturas y los kilómetros que hizo no le pesaron.

A lo que está menos acostumbrado el centrocampista es a marcar goles, y lleva dos en sendos partidos para que el equipo sume de tres. Siempre pasa que al ritmo que crece Sergio también lo hace el Sporting en general, y esta vez no parece ser una excepción.

El feo: Lora

No se puede tener peor suerte. No duró ni cinco minutos en el campo y vuelve otra vez a empezar con una lesión muscular que le devuelve a un calvario que ya pasó la temporada pasada. Herrera le tiene fe, pero sin continuidad, el madrileño volverá a tener muy pocos minutos por unos motivos o por otros. Una pena.

El malo: Scepovic

Sin ser un partido malo, sí estuvo más gris que el resto en ataque. Trabajó a destajo para que los centrales de la Cultural no estuvieran cómodos, pero más allá no tuvo ocasiones de gol como ante el Sevilla Atlético. La exigencia para el serbio siempre es grande y a pesar de que no fuera un desastre, estuvo más desdibujado de lo que se esperaba.