Herrera ganó tácticamente a Rubi, que empató en físico

A.V.

SPORTING 1905

Paco Herrera
Paco Herrera

La Pizarra, análisis del Sporting-Huesca desde el prisma del técnico

15 oct 2017 . Actualizado a las 02:00 h.

Paco Herrera cierra con un suficiente (6) la última de las tres citas que ha disputado en siete días. El técnico, que se había quejado del calendario días atrás, ha sorprendido al sportinguismo al no realizar grandes rotaciones en cada partido, algo que se había convertido en habitual en los anteriores inquilinos del banquillo del Real Sporting de Gijón.

Respecto al partido previo, sólo la entrada de Carlos Castro por Stefan Scepovic se puede interpretar como una rotación por fatiga o decisión técnica, puesto que las otras novedades fueron Jordi Calavera y Moi Gómez, que accedieron a la titularidad por las lesiones de Rober Canella y Alberto Lora, como ya sucedió en la primera parte de León.

La táctica

Herrera volvió a apostar por el doble pivote con Bergantiños, ofreciendo más libertad a Carlos Carmona, Moi Gómez y Rubén García, mientras los laterales también tenían obligaciones ofensivas bajo el paraguas de dupla formada por el gallego y Sergio Álvarez.

Salvo momentos puntuales, el bloque trabajó bien a nivel global y dio un nuevo paso adelante respecto al desarrollado en las nueve jornadas previas, con una presión a todo el campo que forzaba errores rivales y balones en largo, que al llegar de forma frontal ofrecían toda la ventaja a la pareja de zagueros compuesta por Álex Pérez y Barba. Hasta la primera hora de encuentro, los asturianos maniataron de forma completa a los hombres de Rubi.

En la salida de balón también se pudieron ver los beneficios de la continuidad sobre un once más equilibrado. Pese a jugar sin un organizador de juego concreto, el Sporting logró batir líneas de presión con una mayor coordinación en los movimientos que en semanas anteriores.

El balón parado

Sigue dejando algunas dudas, pero por tercera jornada consecutiva se anotó un gol gracias a él, en éste caso por una genialidad de lanzamiento de directo, obra de Carlos Carmona.

Además, tanto en defensa como en ataque se aprecian detalles colectivos que invitan al optimismo.

Los cambios

El cuerpo técnico quiso apostar por refrescar las piernas de la primera línea de ofensiva y defensiva, con el objetivo de poder aprovechar al descuido rival y evitar una encerrona sobre la portería de Mariño. Tanto por la presión defensiva cerca del área rival, como por fijar a los defensas rivales evitando sus subidas al frente ofensivo.

Por contra, Stefan Scepovic, Santos y Pablo Pérez pasaron más bien inadvertidos, salvo por alguna jugada individual del uruguayo, al que sólo se le buscó de un modo adecuado en los primeros minutos, y que bien pudo marcar la diferencia de estar más atinado en los metros finales. La falta de cambios en la zona de Álex Bergantiños, Sergio Álvarez, Jordi Calavera e Isma López, que acumulaban varios minutos seguidos, provocó una serie de espacios y faltas de robo en el balón que condicionó la media hora final. Minutos en los que el Huesca, que rotó a sus jugadores durante la semana, sí pudo empezar a desarrollar su juego. Rubi intentó aprovechar ese momento con una serie de cambios para hacer daño en las citadas zonas.

Las bajas por lesión de Álex López, Rober Canella y Alberto Lora sirven en parte como excusa para no tener efectivos en el banco, pero no por completo, ya que se podría haber dado una oportunidad a los hombres del filial, o a un Rachid que sigue en el ostracismo.