El valenciano se ha convertido en un jugador clave para Herrera sin hacer tanto ruido como otros fichajes
03 nov 2017 . Actualizado a las 09:05 h.Si hacemos una revisión entre los nuevos fichajes del Sporting casi todos pondríamos el foco como grandes noticias en Barba, Santos o Alex Pérez. Muy pocos, por el momento, suben a los altares a otro jugador cuya implicación es innegable y que además ha dado el mil por mil desde que puso un pie en Gijón. Ese es Rubén García Santos. Ahora, cuando lleva dos partidos a un nivel inferior no resulta ventajista elogiar su labor. Y Herrera sabe que el Levante ha cedido a un jugador que puede dar muchas alegrías a El Molinón. De momento, sacarle del once parece una quimera.
Un líder silencioso
No resulta nada sencillo caer de pie en la Costa Verde, y menos después de una temporada como la pasada en la que las nuevas incorporaciones hicieran más negro el panorama en lugar de dar luz a un proyecto que resultó fracasado. Pero Rubén no se lleva solo los elogios dentro del campo. También fuera. Sus redes sociales están inundadas de mensajes de ánimo, y sus declaraciones derrochan siempre un optimismo muy necesario cuando llegan vacas flacas. Porque sí, el Sporting, aunque marche relativamente bien, no está en una época de bonanza deportiva (o no todo lo bien que si se hubieran hecho las cosas como se debía este equipo merecería).
Rubén García, sin ruido, es un chico feliz y lo demuestra. Y sobre todo, lo contagia. En el césped le da igual el dónde y el cuándo. Si es el minuto uno o el noventa. Si es en banda o por dentro. En las piernas del catorce sportinguista siempre cabe una carrera más. Dos goles y dos asistencias en lo que llevamos de temporada complementan un trabajo mucho más profundo y no siempre valorado.
En Gijón ha habido épocas en las que se echó de menos que los jugadores de ataque ayudasen en defensa, es cierto, pero parece que con el valenciano se ha encontrado la solución. Rubén García no ha venido a Asturias para salir en la foto, y de hecho huye de los flashes. Casi mejor: los discretos saborean más las victorias.