Planteamiento horroroso de Herrera en un partido en el que los rojiblancos estuvieron
sometidos la mayor parte de los minutos
13 nov 2017 . Actualizado a las 17:53 h.
No se pueden hacer las cosas peor de lo que las hizo Paco Herrera ante el Valladolid. La lesión de Sergio en el calentamiento es un contratiempo, pero no puede ser excusa para un Sporting que fue muy inferior a los pucelanos durante los noventa minutos de partido. Ni el gol de Scepovic ni las ocasiones claras que tuvo el cuadro rojiblanco deben tapar un planteamiento desordenado y unos cambios tardíos del catalán, que desde luego no tuvo su tarde. De no ser por Mariño, el Sporting bien se podría haber quedado a cero. No es de recibo dar una imagen tan pobre si se quiere aspirar a lo máximo.
Un portero inconmensurable y el pundonor de algunos jugadores como Isma, Barba, Bergantiños o Rubén es lo único salvable de un empate que tiene dos lecturas. Sabe a derrota, porque jugando en casa a este equipo se le debe exigir más, y al mismo tiempo se puede entender como una victoria: un punto y gracias, porque la sensación es que nadie entendió, y menos el míster, lo que estaba en juego. La crítica, a veces, es merecida, y debe hacerse. Este Sporting necesita ser protagonista, pero a veces da la sensación de que no sabe o no quiere asumir el papel principal en los partidos.
El bueno: Mariño
Tiene ya etiqueta de santo. Cuatro paradas antológicas del gallego sirvieron para que el Sporting no se quedase con las manos vacías, y ya van siendo varios partidos en los que el portero es el mejor. Salvador, y exigente con una defensa, con un bloque, partido en dos. Es el único que de momento a grandes rasgos cumple con su papel. Y es decisivo. Otros estuvieron a la altura en cuanto a sacrificio: casi los de siempre, pero el mejor volvió a ser Diego. El cancerbero también lanza un mensaje a los que dudaron en verano. Su temporada está siendo absolutamente perfecta, y llegado a ese nivel, cualquier error se le perdonará, porque da bastante más de lo que quita (si es que en lo que va de temporada ha quitado algo).
El feo: Santos
Podría compartir cartel con Stefan, pero al serbio le salva el gol. O con Calavera, pero el catalán dio la asistencia y dejó un par de arrancadas. Ante el Valladolid fue el uruguayo el que desentonó, y no es malo decirlo. No tuvo su tarde ni en cuanto a trabajo ni en cuanto a puntería, y se le notó incómodo con Scepovic a su lado. Noche para olvidar la de Michael.
El malo: Paco Herrera
Su idea en este partido fue un error en sí misma. No se puede escudar en la lesión de Sergio, porque no la pudo resolver peor dividiendo al equipo como lo hizo por no poner al único mediocentro que queda disponible: Rachid. Isma y Moi no llegaron a esa labor, el primero porque no es la suya, y el segundo porque sin balón es un alma en pena. Paco tiene que reflexionar, porque el equipo puede jugar muchísimo mejor al fútbol. Además, sus soluciones fueron tardías, y no hay nada más preocupante que un entrenador que, estándolo o no, parezca estancado.
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