Se agota el plazo de Fernández en el Sporting

El máximo accionista se había fijado el año 2018 para reabrir el proceso de venta del club

Fernández
Fernández

La próxima junta de accionistas del Real Sporting de Gijón que se celebrará el 14 de diciembre llega marcada por dos acontecimientos importantes.

Por un lado, la SAD asturiana anunciará que ha dejado atrás las deudas pendientes con Hacienda, bancos y demás sociedades que habían sido impagadas tiempo atrás; así como Javier Fernández deberá arrojar luz sobre el futuro de la propiedad de la escuadra residente en Gijón.

Hace poco menos de doce meses, el presidente sportinguista señalaba en una entrevista a El Comercio que "tengo fecha de caducidad en el Sporting: 2019". Un plazo que podría interpretarse como límite, puesto que una operación de compra-venta de tal calibre requiere de un proceso que debería comenzar a producirse en el año 2018. Además, en el momento en el que se produjo el tercer descenso del Sporting a Segunda División bajo la propiedad de la familia Fernández, el propio directivo volvió a reseñar al ser cuestionado por los medios de comunicación sobre las críticas de la afición que: "a partir de 2018 nos plantearíamos vender el club".

A su vez, el consejero del club, Fernando Losada aseguró en RPA en el mes de abril que: "en un año podría haber un cambio de propiedad del club. Estamos trabajando para dejarlo en las mejores manos posibles".

Por consiguiente, la cita en el Palacio de Congresos y Exposiciones Luis Adaro parece el mejor momento para explicar si va a dar por finalizado su proyecto deportivo y económico. En unas ocasiones ha sido más vehemente que en otras, llegando a responder lo siguiente al citado diario asturiano: "¿Su decisión de salir del Sporting es firme? es prácticamente obligada".

En otras oportunidades, Fernández dejaba la puerta abierta a replantearse su continuidad al frente del club si en el futuro lo consideraba como la mejor opción sobre la mesa. Incluso en caso de venta, el dirigente aclaró que su decisión podría consistir en abandonar por completo el accionariado, pero también en poder captar a un socio inversionista que le complementase.

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