El bueno, el feo y el malo del Sporting

Emilio Ordíz GIJÓN

SPORTING 1905

Santos
Santos LaLiga

Empate que no sirve para nada de los rojiblancos en otro partido de locura táctica

27 nov 2017 . Actualizado a las 13:00 h.

No hay lectura positiva que valga. El empate del Sporting en el campo del Albacete no sirve ni en cuanto a puntos ni en cuanto a bálsamo para eliminar fantasmas y dudas. Casi que todo lo contrario. Pocas lecturas positivas se pueden sacar de un encuentro que volvió a evidenciar las grandes carencias de unos rojiblancos que solo dejaron de estar a merced del rival después de los cambios, que fue quizás el único acierto de Herrera en el Carlos Belmonte. Claro que con trampa, porque solo hicieron que arreglar el desaguisado que él mismo había planteado de inicio.

La defensa de cinco salió mal, pero lo cierto es que pocos jugadores están lo suficientemente implicados como para dar la vuelta a una situación que sin ser agónica, se presenta cuanto menos frustrante viendo nombres y proyecciones. Santos se salvó, y sobre todo salvó al equipo. Moi se ofreció más que de costumbre, algo que no es complicado. Y Rubén dio el dinamismo que les faltó a Viguera, Carmona y Pablo Pérez. Quizás los tres fueron víctimas de un esquema que en lugar de dar orden facilitó el libre albedrío.

El bueno: Santos

Innegable que merece este premio. Dos goles en media hora son más que suficientes para determinarle como el mejor del partido. Aportó garra, voluntad, y lo que más necesitaba el equipo, decisión en ataque. Fue raro verle en el banco de inicio a pesar de que no pasaba por su mejor momento, pero no pudo ejercer mejor de revulsivo. Queda bastante claro además que su posición es la de nueve, y si para que juegue ahí, otros tienen que ser suplentes, que lo sean. Es la ley del fútbol. Solo caben once y parece necesario que aun estando a medio gas, Santos sea de los elegidos.

El feo: Álex Pérez

No pudo con Zozulia en ningún momento del partido y se le vio precipitado en muchos momentos, aunque tampoco ayudó el nivel de un Quintero precipitado y fuera de la dinámica de partidos, cosa lógica por otra parte. El ex del Valladolid lleva varios encuentros muy alejado de lo que fue en las primeras jornadas.

El malo: Viguera

Responsabilidad mitad y mitad entre él y el planteamiento, pero lo cierto es que no aprovecha ninguna de las oportunidades que le da el entrenador. Y ya van muchas. Herrera tiene la misma fe en Borja que él va perdiendo como entrenador de un Sporting al que el crédito como candidato al ascenso se le va terminando, más por imagen que por tiempo. Igual que a Viguera. La paciencia se agota.