Herrera pierde el control

El barcelonés cambia de nombres y de esquema pero no encuentra el camino. Los rojiblancos siguen en caída libre

Paco Herrera
Paco Herrera

Gijón

Herrera elevó la apuesta en Albacete, ante un rival simplemente digno, y el cambio, radical, quedó en tablas. El empate en el Carlos Belmonte confirma la caída rojiblanca en un mes aciago para las expectativas. El entrenador catalán, que había iniciado el curso buscando la excelencia, ha visto como ahora su equipo se ha descompuesto de forma total. La revolución del domingo, no reconocida por el preparador barcelonés, incide en la falta de confianza del técnico en sus ideas, jugadores y equipo. 

A 29 de noviembre, con dieciséis jornadas disputadas, el Sporting es un equipo vulgar. Ha sumado los mismos puntos, 24, que los que ha dejado escapar. Ha perdido la solvencia defensiva de las primeras jornadas y no tiene once tipo, ni formación. Tampoco se conoce el estilo ni el camino que busca el entrenador. La plantilla muestra unas carencias evidentes y el desencanto de la afición es absoluto. Nadie cree en el proyecto, a pesar de las continuas peticiones a la afición de apoyar, una vez más, al equipo. 

Y lo cierto es que Herrera ha buscado soluciones a los problemas. El catalán sí ha demostrado ser inconformista con el rendimiento de jugadores llamados a marcar diferencias, como el caso de Stefan Scepovic o Moi Gómez. También ha utilizado distintos sistemas tácticos y ha probado casi el elenco total de su plantilla. Pero, a pesar de sus intenciones y trabajo, resulta imposible analizar el camino del equipo. Los rojiblancos se vienen abajo ante rivales directos y sufren más de la cuenta para vencer a equipos menores. 

El experimento de Albacete, en parte necesario, tampoco ha resultado. La defensa de cinco mostró errores de coordinación y evidentes muestras de inseguridad, con errores groseros. La aparición estelar de Michael Santos, y un gran Rubén García, corrigieron, a medias, los defectos del equipo. Jugadores relegados a un rol residual salieron como titulares en el partido más importante del curso en una evidente muestra de la situación que vive la plantilla.

El siguiente paso de Herrera se verá ante el Zaragoza. Solo él  sabe si su última comparecencia, en la que destacó el nivel del equipo, es una defensa a sus jugadores o una apuesta, de verdad, por un equipo que dejó más dudas que certezas. 

Herrera pierde el control