El bueno, el feo y el malo del Sporting

Emilio Ordíz

SPORTING 1905

Paco Herrera y Calavera
Paco Herrera y Calavera LaLiga

Partido descorazonador del equipo rojiblanco que además de entrar en la UCI deja muy tocado a Herrera

05 dic 2017 . Actualizado a las 11:32 h.

Ya ha sido suficiente. Solo un milagro y el conformismo de una directiva sin ideas pueden salvar a Paco Herrera de la destitución. ¿A quién tener en cuenta entonces? A un Miguel Torrecilla con el mando total de la parcela deportiva. ¿Por qué? Porque la cosa no puede ir a peor. Ya no por la derrota, que también, sino porque el planteamiento va de mal en peor. El final de la primera parte fue medianamente bueno por las ocasiones creadas, pero en el banquillo las cosas no funcionan. Todas las decisiones de Herrera son erróneas y ni él parece creer en sí mismo. Así es imposible que lo hagan los demás.

El Sporting jugó a lo de casi siempre. A empujar cuando se pudo y nada más. Además, le crecen los enanos. Lesión de Bergantiños y un penalti fallado que suponen el colmo. Así, al estadio, a la grada y a la gente se le acabó la paciencia. Solo un cambio de rumbo evitará males mayores. Nada funciona en Gijón. Como pasó en su día, a lo mejor, en la banca y en el verde, la solución está en Mareo. Tan mal no nos fue.

El bueno: Calavera

Inmenso. De largo su mejor partido vistiendo la camiseta del Sporting. Fue de lo más peligroso en ataque y estuvo impecable en defensa, sobre todo en las numerosas ocasiones en las que el Zaragoza cogió al Sporting a la contra. El catalán fue todo pundonor y el esquema de tres centrales le viene como anillo al dedo. Sacó la casta hasta el minuto noventa a pesar de la derrota y definitivamente se consagra. 

Jordi, que ha ido a más las últimas semanas, demostró ante el Zaragoza que se puede sudar la camiseta, que solo hay que querer. Igual que cuando no dio el nivel se dijo, es de recibo reconocerle el alma que le puso a cada jugada.

El feo: Álex Pérez

Entre él e Isma está este premio, pero lo del madrileño ya preocupa. Herrera no le tiene nada de fe a Quintero, y esa falta de confianza en el colombiano ha llegado en el peor momento de la temporada para el ex del Valladolid. Está para ser suplente.

El malo: Herrera

Difícil recordar una pitada tan descomunal hacia un entrenador como la que recibió Paco, sobre todo tras sacar a Rachid del campo. Ha perdido toda credibilidad con las decisiones que toma: no supo entender el encuentro después de la lesión de Bergantiños. Su crédito se ha terminado y solo la pasividad de los Fernández, habitual todos estos años, le puede salvar el puesto. Horrible. Y ya son varias semanas.