El Sporting B se mantiene a flote

Toño Suárez GIJÓN

SPORTING 1905

Sporting B
Sporting B

Meritoria victoria ante un rival que dio la cara hasta el final

10 dic 2017 . Actualizado a las 14:08 h.

A noventa minutos más el añadido de finalizar la primera vuelta del campeonato, con un ambiente frío en Mareo más por lo vacío de las gradas, los de siempre, que por los efectos producidos por Ana, el invierno de toda la vida que ahora se llama ciclogénesis explosiva, y que barrerá de oeste a este la Península con fuertes vientos, mal estado de la mar y lluvias persistentes en las próximas horas, volvían el fútbol y el Real Unión de Irún al Pepe Ortiz, el Sporting B y un histórico de este negocio al campo número uno de Mareo.

Los de José Alberto López, a noventa minutos más el añadido de estar un paso más cerca de la permanencia y de poder empezar a soñar con objetivos más ambiciosos desde la atalaya de los treinta y tres puntos que otorgan la segunda posición y el Real Unión de Irún, con nuevo inquilino en el banquillo y con la convicción de que no había mejor escenario posible para empezar a salir a flote que saqueando los puntos puestos en juego en Mareo. El hambre con las ganas de comer.

Llegaba la lluvia y comenzaba el encuentro. Disputado, con un Real Unión de Irún presente aunque la primera la tuvo Claudio que desbarató abajo Otaño. Tocaba pico y pala para los de José Alberto que controlaban la intensidad de los irundarras con oficio y jugaban con maestría el balón cuando les tocaba.

Joel Sanabría se rompía y José Alberto tuvo que cambiar de plan a poco más de 10 minutos del comienzo. Isma Cerro se anclaba al centro del campo y Pablo Fernández se iba a la punta con Claudio, el emperador. No estaban cómodos los locales que no veían la manera de romper el muro visitante. Tocaba ponerse el traje de paciencia y dejar que el partido madurara.

Pero no maduró, al menos, para los gijoneses. El Haddadi se merendó a Cordero con velocidad y se plantó en el área de Dani Martín, al que batió por bajo de disparo raso y cruzado. El jarro lo aportaban los visitantes y del agua fría ya se encargaba la lluvia. Tocaba remar, nunca mejor dicho.

Poco le duró la alegría a los visitantes. Montoro recogió el balón en la banda derecha y dio un centro al área de relojero que Cristian se encargó de materializar con precisión. Empate psicológico y vuelta a empezar. Ya llovía menos, si no en el campo sí en la consecución de los intereses rojiblancos. Al menos.

El Real Unión de Irún no se descompuso por el revés. A poco del empate, nuevamente El Haddidi disparaba contra Dani Martín que veía como el cuero salía lamiendo su palo izquierdo. El partido era de ida y vuelta y a la siguiente le tocaba a los gijoneses. Y la siguiente a los visitantes que fallaron la infallable cuando Rodalleda se planto, nuevamente, solo delante de Dani al que quiso batir haciéndole una picadita ante el achique del guardameta, que salió fuera. Un partido hermoso para el espectador neutral. Para el sportinguista, no tanto.

El Haddadi, la pesadilla rojiblanca, lo intentaba de nuevo. El filial lo intentaba en la siguiente. Y así pasaban los minutos en Mareo. Ana, la ciclogénesis explosiva, el invierno de toda la vida, empezaba a golpear con fuerza. Seguía lloviendo.

José Alberto se desgañitaba fuera del banquillo, intentando capear el temporal que arreciaba. Los visitantes seguían siendo protagonistas, el filial achicaba la inundación como podía, tapando vías de agua que volvían a abrirse una y otra vez. Bertín e Isma Cerro se asociaron y el remate de cabeza que generó el centro del cacereño fue una gran ocasión para Claudio en su intento de desequilibrar el choque, pero Otaño respondió con acierto. Seguían las tablas. La mañana pedía manta y caldito. Y el filial, vestuario.

La primera de la segunda mitad fue local. Ramón cedió el cuero en profundidad a Claudio que se plantó en el área aunque su centro atrás no encontró rematador. Isma cerro profundizaba, Pablo peleabalo imposible, Claudio en punta; el panorama parecía que había cambiado y el papel de protagonista había pasado de manos. Aunque un campo rápido producto de la pertinaz lluvi y un equipo rival a la contra puede ser una combiunación explosiva.

El panorama era distinto y Bertín sirvió un centro medido al área en medio del dominio rojiblanco. El servicio del avilesino lo remató certero Pablo Fernández, clavando el balón en las mallas de Otaño que nada pudo hacer. Lo más difícil estaba hecho y el filial ya estaba por delante, mostrando músculo y pegada. Los visitantes probaron a Dani Martin a la siguiente. No estaban muertos los de Ribera, solo mojados.

El partido seguía vistoso y de ida y vuelta. Una contra de libro tras un disparo alto de Pablo Fernández finalizó en córner para los visitantes. Adri Montoro se hacia el dueño de su banda y se asociaba con Isma Cerro o Pablo Fernández, incansable, siempre con peligro. Mikel Alonso por los irundarras era una lección constante de toda la clase que se puede tener con un balón en los pies. Seguía lloviendo, el campo se mantenía intacto y las intenciones de ambos equipos, también.

Los minutos navegaban hasta el noventa, lentamente, y los guipuzcoanos achuchaban más de lo que a José Alberto López y a la aterida grada les gustaría. Isma Cerro robó el balón en su área y se marcó un costa a costa que finalizó con su disparo contra la valla de publicidad. Claudio abandonaba el terreno de juego en favor de Traver y a seguir remando, que el Real Unión de Irún exigía.

Espeso entraba por Ramón e Isma Cerro probaba fortuna desde fuera del área. El Real Unión de Irún tenía el balón y las ganas de empatar pero los locales trabajaban para evitarlo y demostraban calidad a la hora de tratar el balón a la contra. Tocaba sufrir hasta el final, como no podía ser de otra manera.

El final se acercaba y los visitantes seguían apretando. Un no parar de balones centrados sobre el área gijonesa que los guajes se afanaban en achicar. Y salieron a flote. Tres puntos muy meritorios, pasados por agua, frente a un Real Unión de Irún valiente y que, quizá, mereció mejor suerte. Vuelta finalizada y el Sporting B segundo en la tabla. Casi nada.

Alineaciones:

Real Sporting B: Dani Martín, Adri Montoro, Ramón (Espeso, min 76), Cordero, Víctor Ruiz, Cristian, Pablo Fernández, Pedro Díaz, Claudio (Traver, min 72), Sanabria (Isma Cerro, min 9) , Berto González

Real Unión de Irún: Otaño, Estrada, Gayoso, Rodellar, Sagastibeltza, Senar, El Haddadi, Alonso, galán, Domínguez, Capelete (Hernaez, min 80)

Árbitro: Manuel Pozueta Rodríguez del Comité cántabro, asistido en las bandas por Oscar Varela Cabrero y Pablo Losada Feijoo

Goles: 0-1 ( El Haddadi, min 14): 1-1 ( Cristian, min 17); 2-1 Pablo Fernández (min 49)