Artículo de opinión enviado por un lector de Sporting1905
14 dic 2017 . Actualizado a las 18:03 h.La grada dictó sentencia. La Mareona se llevó a Herrera y Torrecilla nos ha traído a Rubén Baraja. No quiero meterme en temas de finiquitos u otras posibilidades del mercado. Es lo que hay. Somos del Sporting y, por desgracia, estamos acostumbrados a que los de arriba nos quiten el remo y nos obliguen a ir contracorriente.
Seamos sinceros, nadie esperaba esto a estas alturas de la temporada. La dupla Torrecilla-Herrera parecía garantía suficiente para estar arriba desde el principio. No ha sido así. Nos vemos obligados a un nuevo cese, un nuevo comienzo en mitad del partido.
Estoy seguro de no ser el único que siente que desde hace tiempo se juega con una ilusión, con un sentimiento. La afición está cansada y aún así no falla. El proyecto desciende y se bate el récord de abonados. Así somos en Gijón.
Ahora llega el Pipo Baraja, con un aval pobre en lo que a currículum como técnico se refiere, pero con ideas nuevas. Yo le concedo el beneficio de la duda. Cuando Abelardo cogió al primer equipo, muchos se llevaron las manos a la cabeza. Dos milagros después, nadie puede negar que fue la opción más acertada.
Dejémosle trabajar. No seamos como ellos. No le quitemos el remo a alguien que acaba de llegar por la frustración que nos causan otros. Llega en plena tormenta, pero es la dirección deportiva la que le ofrece el puesto, un caramelo para alguien que, estoy seguro, tiene muchas ganas de demostrar que también sabe dar buenos pases desde el área técnica.
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Estamos a 5 puntos del Play-off y a 9 del ascenso directo. Si alguien sabe de épicas, somos nosotros. La Mareona gana partidos. Lo bueno del Sporting de los guajes fue que consiguió conectar con el pueblo. Se vaciaban en cada partido y por eso la grada estaba con ellos. A poco que el equipo demuestre que están dispuestos a dejarse la piel por esta camiseta, cada uno de los asientos del Templo, será parte del aliento que les pueda faltar para cumplir el sueño de volver a Primera.
Tenemos ese poder. Es algo que nunca nos podrán quitar los que mandan en este equipo. Así que yo opino que sí se puede. Podemos ganar al Tenerife el próximo partido. Podemos darle la vuelta a todo por completo. Cosas peores hemos vivido y, aún así, seguimos muy vivos.