Trabajada victoria de los de José Alberto que sufrieron hasta el final
16 dic 2017 . Actualizado a las 21:07 h.El último partido antes de las campanadas de año nuevo para ambos conjuntos era toda una declaración de intenciones. Los de Jon Pérez Bolo, el pétreo delantero centro criado en Lezama, viendo el precipicio demasiado cerca querían huir de la quema aprovechando la visita de los de Mareo, acostumbrados a un ático con vistas y sin intención aparente de querer alquilarlo.
La vida se ve mejor desde las alturas, de toda la vida. Aporrearon pronto la portería visitante los de Getxo. Tras un córner concedido por la zaga visitante, Aitor Ramos reventaba el marcador con un remate inapelable que se colaba en la puerta gijonesa sin que a Dani Martín le hubiera dado tiempo a ajustarse los guantes aún. Era un simulacro, afortunadamente para los de José Alberto que respiraron aliviados cuando el colegiado de la contienda anuló la acción por un dudoso fuera de juego. Los de Bolo, enchufados en su feudo demostrando desde el principio que la clasificación no siempre refleja las virtudes, o los defectos, de sus ocupantes.
El filial es muy reconocible en su juego, siempre fiel a sus ideas y combinando a la perfección el trabajo duro cuando el rival aprieta con la clarividencia que da el trabajo diario para salir como balas a la contra. Sergio Camus se multiplicaba para cortar, con oficio, las contras de los rojiblancos que intentaban amedrentar a su rival latigazo seco en mano. El partido estaba entretenido. Devolviendo el precio de las entradas al respetable. Ida y vuelta, ataque y contra ataque los minutos iban pasando. Jon Xavier falla tras el disparo de Jordán sanchez y, a la vuelta, el cancerbero local Txemi Talledo se ganaba el sueldo. La globalidad la dominaba el Arenas pero todo su mundo se tambaleaba cuando respondían los guajes. Nacho Matador remataba y el respetable pedía con vehemencia mano dentro del área. Estaba enchufado el respetable, achuchando al trio arbitral, haciendo su trabajo.
El Sporting buscaba las espaldas de los locales con fulminantes contras, el Arenas de Getxo perdía la cuenta de corners a favor cuando, de repente y no porque no lo habíamos avisado, el mundo de los locales se vino abajo. El colegiado navarro, en una más que discutible acción, señaló una mano presumiblemente involuntaria dentro del área local, penalti, como intencionada. Claudio Medina, el emperador, no desaprovechó la oportunidad y adelantó a los de José Alberto que suelen llevar siempre el frac debajo del mono de trabajo. ¡Ver para creer!, pensaban los locales mientras se dirigían al vestuario tras decretar Imanol Irurtzun Artola el final del primer acto. A refrescarse.
La segunda comenzaba con el mismo decorado. Los locales siendo protagonistas y los visitantes achicando y mordiendo: achicando y mordiendo. Ramón y Bertín se llevaron la amarilla e Isma Cerro lanzaba fuera tras una contra fulgurante. Bolo atizaba la caldera y Ontiveros saltaba al césped por Sergio Camus, músculo arriba y a seguir intentándolo.
Los minutos se iban consumiendo y el Arenas seguía mandando. Uranga probaba de nuevo fortuna con el mismo éxito que sus compañeros. La tarde estaba de nones para los vizcaínos que atacaban con más corazón que cabeza a una defensa rojiblanca que resolvía todos los acertijos que les planteaban sin demasiados apuros o, al menos, con los apuros justos.
Para no cambiar el guión ni desmerecer la película el martillo pilón de los vacos temía resquebrajarse en cada salida rojiblanca. En el 65, un oportunista Pedro Diaz aprovechaba un balón rechazado para probar a Talledo que veía como el cuero salía lamiendo el palo izquierdo de su portería. La película de suspense continuaba y un centro tras saque de esquina de los locales acabó con Ontiveros mandando el cuero a estrellarse violentamente contra el larguero rojiblanco. Taquicardia colectiva en Gobela.
El delantero madrileño procedente del Rayo Vallecano B, Ontiveros, la volvió a tener de cabeza, solo frente al marco y con la misma suerte de siempre. Seguían apretando los locales que, quizá, deberían haber conseguido más premio a sus desvelos goleadores. Los de José Alberto, por su parte, ajenos al reloj y al resultado, no variaban ni un ápice su manera de jugar, sus convicciones, y no cejaban en su intento de lograr el segundo. Claudio, en el 78 reventaba el larguero de Talledo que, sin llegar a recuperarse del susto, salvaba el segundo de los asturianos, tras un remate de Espeso en el 80.
El tiempo se consumía y los de Getxo seguían sin noticias del gol: se le esperaba pero no estaba. Pablo Fernández, en el 84 veía la amarilla. Había que empezar a guardar la ropa después de la natación, sin prisa y, sobre todo, sin perder de vista la piscina por si había ganas de otro chapuzón. Pero no hizo falta más. El encuentro llegó a su fin con la sensación local que se había podido lograr más, tras rematar el partido con una doble oportunidad de las que no se fallan a su favor y la certeza visitante de la conquista de la segunda plaza, al menos, hasta después de Reyes. Menudo regalo para José Alberto y su gente.
Alineaciones:
Arenas de Getxo: Txemi Talledo, Camus (Ontiveros, min 58), Royo, Zumalakarregui, Cabero, Nacho Matador, Aitor Ramos (Urkiza, min 81), Uranga, Luisma, Jonxa (Santamaría, min 69), Jordán
Sporting B: Dani, Ramón, Víctor Ruiz, Cordero, Espeso, Aizpiri, Isma Cerro (Iván Elena, min 72), Pedro Díaz (Gragera, min 88), Bertín (Traver, min 63), Pablo Fernández, Claudio
Árbitro: Imanol Irurtzun Artola, del Comité Territorial navarro, asistido en las bandas por Unai Cornago Díaz e Igor Garcés Bargada
Goles: 0-1 (Claudio (p), min 44)