Carta de un sportinguista
01 ene 2018 . Actualizado a las 22:46 h.El Sporting de Gijón, todo un histórico del fútbol español, un equipo que era respetado y temido por los campos de todo el país; un modelo de cantera, con la afición más fiel, que tantos jugadores y técnicos ha aportado a este deporte...cae ante el Granada y se aleja cada vez más de los puestos de ascenso a Primera.
Esto es lo más inmediato, lo más cercano; lo primero que vemos y lo que más nos duele. Nos podríamos poner a analizar los porqués de esta situación, los actuales planteamientos tácticos, si debería jugar éste o aquel jugador.
Pero yendo más allá, a un segundo nivel, tenemos que poner los ojos en la gestión de un grupo de dirigentes -encabezados por los Fernández- que lleva más de 20 años mancillando la imagen y la historia de nuestro equipo. Sabemos cómo llegaron y sabemos cuáles son los frutos de su administración, pero no sabemos cuándo se irán ni cuándo el equipo estará en mejores manos. Resulta incomprensible que sigan ahí: bajo su gestión, el equipo pasó de pelear por puestos europeos a vivir tres descensos, ser intervenido por un juez y ser salvado de su desaparición por el Ayuntamiento de Gijón, con el dinero de todos los gijoneses, sean o no sportinguistas. El hecho a día de hoy es que los entrenadores se van, los jugadores se van...y los Fernández siguen dirigiendo los destinos de nuestro equipo, sin que se vean alternativas en el horizonte.
A un nivel superior, el Sporting pelea en un entorno futbolístico marcado, cada vez más, por el tremendo poder del dinero. El reparto de los derechos televisivos y otra serie de circunstancias hacen que los equipos no partan en igualdad de condiciones en la primera jornada de cada temporada. Lógicamente, esto va mucho más allá del entorno de Mareo y de la propia Liga en España, es una cuestión que afecta a todo el fútbol mundial. ¿Por qué está el Manchester City en todo lo alto de la Premier League? ¿Por qué el PSG abusa de todos sus rivales en la Liga francesa? Ya sabemos la respuesta a estas preguntas.
Por último, toda esta situación hay que ponerla en perspectiva en una situación política, económica y social que afecta a todo el planeta Tierra: la pervivencia de un sistema capitalista que pone al dinero en el centro de nuestras vidas. Hemos llegado a un punto en el cual aceptamos y nos parece normal que el dinero lo compre todo, que en el altar del crecimiento económico se sacrifique a nuestra madre Naturaleza y la dignidad de la mayor parte de las vidas humanas. En efecto, la inmensa mayoría de la población mundial dedica su tiempo -su vida- a trabajar para ganar dinero, para poder comprar cosas.
¿Y cuáles son las soluciones a estas cuatro dimensiones del problema?
Lo más inmediato en el Sporting quizás sea un replanteamiento serio de la función de la Escuela de Fútbol de Mareo, el observar con lupa la tarea del nuevo entrenador y de la dirección deportiva, además de compensar las deficiencias de la plantilla en el mercado de invierno.
Respecto a los Fernández, lo que hace falta es una alternativa seria: un grupo de personas que consigan los recursos humanos y económicos necesarios para plantear una nueva propuesta que permitiría una buena gestión del club. Un verdadero proyecto que consiga ilusionar a esta afición que tanto tiempo lleva sufriendo.
Más complicado es cambiar la estructura del fútbol profesional moderno, sobre todo porque no sólo se tendría que hacer en España sino a nivel mundial. Las medidas más razonables son unos límites salariales muy radicales, un reparto totalmente equitativo de los derechos de televisión y buscar fórmulas que beneficien a los equipos que apuesten por la cantera y formen a buenos jugadores, para evitar que se vayan a otros equipos que puedan ofrecer más dinero.
Y en la dimensión más global, también hace falta una alternativa seria al capitalismo en el que vivimos. Es necesario plantear una nueva política, más democrática, participativa y transparente; una nueva economía en la que el dinero no sea un objetivo en sí sino una mera herramienta para hacer transacciones, y una sociedad en la que el trabajo no sea el centro de la vida humana. Lógicamente sería largo entrar en este tema y se sale de las dimensiones de este medio. Si a alguien le interesa el tema, una buena sugerencia pueden ser los libros de George Monbiot “The Age of Consent” y “Out of the wreckage”, por ejemplo.
Mientras tanto, los aficionados al Sporting seguiremos sufriendo. Hoy en Gijón, mañana en Alcorcón.