El bueno, el feo y el malo del Sporting

Emilio Ordiz GIJÓN

SPORTING 1905

Santos
Santos

Victoria de un equipo muy eficaz en ataque pero demasiado blando en la parcela defensiva

07 ene 2018 . Actualizado a las 01:46 h.

El Sporting era un equipo sin confianza. Porque no jugaba y porque no ganaba. Eso es algo que solo se puede solucionar a base de puntos, y no cabe reproche en el hecho de que Baraja ha saldado con victorias sus dos partidos en casa. Este Sporting tiene pólvora: es raro ver a los delanteros no tener opciones a lo largo de los encuentros, pero lo cierto es que las lagunas en defensa siguen existiendo. Un duelo extraño, ante un Córdoba con voluntad pero sin mordiente, ha servido para ver con mayor claridad que nunca virtudes y defectos de los rojiblancos.

Sorprendió el míster con Castro en el once, y poco tardó el de Ujo en darle la razón. Pero el gran baluarte es Santos. Todo lo que toca es oro, y resulta insultante preguntarse dónde estaría en Sporting sin él. Eso sí, el triunfo no debe ocultar una línea defensiva en la que los centrales no están a su mejor nivel y los laterales sudaron tinta china para replegar. Hay cosas que corregir, falta continuidad y más calma con la pelota, pero mientras se gane, en el resto se podrá avanzar.

El bueno: Michael Santos

Es una bestia. La clave de este Sporting está en un portero inmenso y en un delantero resolutivo. Santos tiene todo para ser el jefe, el líder: gol, trabajo, garra, ganas. No cabe ni un reproche a un futbolista que deja todo lo que tiene, y le da igual a quién le pongas al lado. Tuvo tres opciones de gol claras, y dos fueron para dentro. Eso es un nueve. Ese es el nueve de Baraja. Ahora más que nunca.

El feo: Carmona

Sigue desdibujado y precipitándose con la pelota. Es cierto que otros jugadores estuvieron igual de imprecisos, pero al mallorquín se le nota en exceso su falta de pausa, porque a la larga lo nota todo el equipo. En un lado se vio a un Rubén dinámico, incisivo, pero con Carlos pasó todo lo contrario: deja detalles, porque calidad le sobra, pero ante el Córdoba no tuvo su mejor tarde.

El malo: Isma López

Calavera salvó una mala tarde en defensa con varias subidas peligrosas, a Barba y Álex, erráticos ambos, les libró del rapapolvo que el equipo ganó, y poco más. Pero Isma no solo sudó lo indecible con Jovanovic, sino que apenas se incorporó en ataque. Flojo partido del navarro. Veremos si mantiene el puesto con la vuelta de Canella.