Cinco anécdotas del Lugo - Sporting

Alejandro Ordóñez

SPORTING 1905

Carmona
Carmona La Liga

Curiosidades que se vieron en la derrota rojiblanca

22 ene 2018 . Actualizado a las 17:04 h.

Partido de sensaciones encontradas para todos los sportinguistas. Por una parte la mejoría en el juego del Real Sporting, por la otra el resultado. No salió nada bien en un partido frente al CD Lugo que, de haber estado acertados de cara a puerta, habría terminado de forma muy diferente. Como cada semana, os traemos las cinco anécdotas que hemos recogido de este partido:

1) Rabia y euforia de Baraja en el gol del empate

Las cámaras de televisión captaron al entrenador del Real Sporting de Gijón en la zona técnica celebrando con rabia el gol de penalti de Carlos Carmona. Puños cerrados y el grito de: "¡vamos hostia!". Seguro que pensó que el partido acabaría de forma muy diferente tras el empate, como seguramente pensamos todos.

2) Sergio de central

El mediocentro avilesino se vio obligado a disputar varios minutos en la posición de defensa central tras la salida de Xandao del campo. El Sporting alternó defensa de tres hombres con la de cuatro con Sergio incrustado en la línea defensiva según los tramos del partido y la disposición del rival. 

3) La afición del Lugo, de "guasa".

Pese al buen ambiente y hermanamiento entre ambas aficiones, tras el tercer tanto del equipo gallego, la afición gallega no dudó en mostrar su alegría. Cánticos como: "gracias por venir", dedicados a la Mareona desplazada a Lugo; o hacer la ola casi al final del encuentro pusieron la guinda a esta derrota rojiblanca.

4) La tristeza de Mariño

El recién renovado portero del Sporting no tuvo su mejor noche. Tres goles encajados, uno de ellos marcado por el portero rival desde su propio campo. Tras este tercer tanto, se vio a Mariño triste. Pidió disculpas a sus compañeros y a la afición del Sporting que se encontraba en el campo.

5) La imprecisión de Jony

El extremo zurdo todavía no está fino. Lo intenta. Encara, regatea y centra, pero aún está lejos de la versión determinante que conocimos en Gijón el año del ascenso. La mitad de sus acciones terminaron en la línea de fondo o en manos del rival. Aún así, Jony es Jony. Le da un plus al ataque que nos hacía falta. Su entrada en el campo supuso un esfuerzo extra para la defensa del Lugo.