Cuatro motivos para el optimismo en el Sporting

Alejandro Ordóñez

SPORTING 1905

Sporting
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Artículo de opinión

23 ene 2018 . Actualizado a las 12:18 h.

Nada duele más que jugar bien y marchar para casa con una derrota y tres goles encajados. Las caras de los jugadores del Real Sporting de Gijón lo decían todo a medida que pasaban los minutos y, pese al buen juego, no conseguían darle la vuelta al marcador. 

Aún así, hubo cosas buenas. 

1) Mejora clara de juego

Atrás parece haber quedado el recuerdo de la última salida del equipo del Pipo Baraja. No hay color con la versión mostrada frente al Granada en este partido en tierras gallegas. Se generaron ocasiones claras de gol, se tuvo una buena posesión del balón y se jugó con criterio. Da la sensación de que, pese al resultado y por absurdo que parezca decirlo, se tenía el partido controlado. Borrón y cuenta nueva. Hay que seguir en esta línea y sumar de tres en tres desde ya.

2) Jony

La llegada del extremo zurdo se empieza a notar, pero aún le quedan minutos por jugar para estar a su mejor nivel. Llegará, seguro. Nadie puede dudar del compromiso de un jugador que tiene mucho que demostrar en su vuelta a Gijón. Aún así, ya se atisban destellos de lo que Jony fue en el pasado que invitan al aficionado a soñar con todo lo que tiene que ofrecer.

3) El grupo

Más allá de individualidades como puede ser el gran estado de forma de Michael Santos, en los últimos partidos se está volviendo a ver al Sporting sacrificado que gusta a los aficionados. Con presiones arriba de los jugadores y sacrificio en defensa. Con líneas juntas y cada vez menos errores e imprecisiones. Da la sensación de que empiezan a jugar como un equipo, lejos de la imagen que mostraban antes de la llegada del Pipo Baraja.

4) La Mareona

Nunca falla. Se las ingenió de mil maneras para poder apoyar al Sporting en Lugo. Con entrada o sin ella, allí estuvo la afición para tratar de ayudar a traer los tres puntos a Gijón. No fue así, pero no importa. El cambio de técnico ha devuelto la ilusión a la gente. No tanto por el míster en sí, sino porque lo que se ve sobre el césped tiene otro color. Ha conseguido volver a conectar a los jugadores con los seguidores y eso es algo fundamental para conseguir el objetivo máximo. Hay que hacerse fuertes en casa y para eso, el aliento de la Mareona nunca falta.