El equipo volvió a su cara más sólida y sumó una victoria más importante de lo que parece
11 feb 2018 . Actualizado a las 01:06 h.El Sporting necesitaba reaccionar tras el derbi, porque lamerse las heridas no iba a servir de nada. Y precisamente ese cuento se aplicó Baraja para elevar de nuevo el ánimo de los suyos y que el partido ante el Numancia valiese para dejar brotes verdes. Siempre se dice que en casa el equipo es otro, para mejor. La regla se volvió a confirmar. Salvo algunas dudas y algunos momentos en los que el rival parecía morder, el cuadro rojiblanco volvió a basarse en sus tres claves desde la llegad del nuevo técnico: intensidad, verticalidad y presión.
Durante la primera parte lo que falló fue el último pase, pero con Jony, Rubén y Santos jugando al cien por cien todo podría llegar. Y llegó: goles de mucho mérito y un cangués más líder que nunca. Emuló incluso a Messi para delirio del respetable. A pesar de que el equipo tuvo un buen nivel general, siguen quedando las cruces. En este caso, Carlos Carmona. El mallorquín va un paso por detrás del resto de miembros del ataque. Y luego está Bergantiños, que tiene cosas de cal y otras de arena. Los buenos minutos de Hernán pueden desatar la competencia para el gallego.
El bueno: Jony
Es un jugador que merecería estar en una categoría superior. Siempre ha sido de los nuestros y se nota en que no necesita casi ni mirar para entender lo que necesita el equipo. Su gol fue de otra galaxia, pero su aportación va más allá. Se entiende a las mil maravillas con Rubén y con Santos y Canella tiene en él un claro desahogo a la hora de replegar.
En una categoría tan apretada, donde los partidos se atascan tanto y los rivales exigen cada domingo lo mejor, el 16 del Sporting se encuentra como pez en el agua. Rompe en velocidad, con y sin balón, y resulta decisivo en los metros finales. La banda izquierda tiene dueño, y las alegrías por ese lado están empezando a llegar.
El feo: Bergantiños
Mejoró su mala versión del Tartiere, pero no encuentra comodidad con la pelota en los pies. A la hora de replegar, robar y apretar, muy correcto, pero no puede ser el hombre que saque la pelota entre los centrales. Le falta atreverse más a romper líneas.
El malo: Carmona
Como decimos, un paso por detrás del resto. Tuvo dos ocasiones clamorosas de gol, pero eso no puede esconder que le falta ritmo. Está impreciso y por momentos acelerado. Da sensación de que necesita un descanso, y más viendo que Nano, Isma o incluso el propio Castro pueden apretarle.
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