Los motivos del afecto a Quini por parte del Real Oviedo

Alfonso Suárez GIJÓN

SPORTING 1905

Tensi Quini Real Oviedo Sporting.Tensi junto a Quini, justo antes de un derbi
Tensi junto a Quini, justo antes de un derbi

Acerca del respeto mostrado por la entidad carbayona tras el fallecimiento del delantero

07 mar 2018 . Actualizado a las 20:44 h.

El fallecimiento de Quini la semana pasada ha dejado una gran cantidad de condolencias y pésames. El Real Oviedo, como no podía ser de otra forma, ha formado parte de ellos. Este hecho, que debería ser normal y apenas destacable, ha originado una gran corriente de agradecimiento y relativa sorpresa, tanto a nivel regional como nacional. 

¿Tan sorprendente resulta que un club muestre su respeto a una persona fallecida, incluso aunque sea el mayor mito del eterno rival? Parece que sí, pero lo cierto es que el Real Oviedo no ha hecho otra cosa que comportarse como un club señor con alguien que, por otra parte, siempre mostró el mayor de los respetos por la entidad carbayona. 

¿Quini era del Sporting? Hasta la médula, pero jamás aprovechó oportunidad alguna para atacar al oviedismo ni tratar de humillarlo. Su visión de la rivalidad se ceñía al césped y así lo demostró sin ir más lejos en el derbi de esta temporada en El Molinón: «Pase lo que pase, me gustaría que se felicitaran unos a otros. Que demos un gran ejemplo».

¿Qué ha hecho Quini por el Real Oviedo para mostrar tanto respeto?

La pregunta que cierta parte del oviedismo y sportinguismo se ha hecho y que algunos no aciertan a responder. Quizá por eso no todo el mundo estuvo de acuerdo en hacer acto de presencia durante el minuto de silencio en el Carlos Tartiere. 

Cuando en julio de 2011 fallecía el mito oviedista Hortensio Fernández Extravis, Tensi, por el tanatorio de El Salvador pasaron grandes oviedistas, historia viva del club azul. Entre otros, Marianín, Lombardía, José María, Bravo, Javier, Viti, Julio Marigil, Vicente González Villamil, Vili, Armando, Sietes, Jaime, Jankovic, Amieva, o Iván Ania. 

Junto a todos ellos aparecía también la figura de un Enrique Castro desolado por el fallecimiento de uno de sus grandes amigos. Él mismo, entre sollozos, apenas acertaba a decir que había perdido a «un amigo de los de verdad». Además, añadía que «esto no entiende de rivalidades. Esto llega a lo profundo del corazón, porque da mucha pena que personas como él se nos marchen». Un mito del Sporting hablando con tanta sinceridad de un mito del Real Oviedo. 

Hace apenas unos meses, el oviedismo tenía que despedir a otro de sus emblemas. Toni Cuervo, que durante 16 años defendió el escudo azul, fallecía el pasado mes de octubre. Allí de nuevo apareció Quini apesadumbrado por la marcha de otro amigo: «Para mí es un hombre que ha marcado una época, un referente para todos, como persona y como jugador. Como futbolista lo tenía todo y era muy temperamental. Pero como persona lo superaba».

Quizá, como dicen algunos, la entidad rojiblanca no guardó un minuto de silencio por estos dos mitos del oviedismo. Ni falta que hace. El Real Oviedo no tiene ni debe mirarse en ningún espejo, sino más bien crear su propia identidad, la de un club señor que siente la pérdida de una persona tan bondadosa como era Quini. Al que le sorprenda o no lo entienda, tiene un problema.