El cangués, con un gol y una asistencia, lidera a un Sporting que volvió a exhibir su tremenda pegada
12 mar 2018 . Actualizado a las 16:44 h.Qué mejor homenaje a Quini que a base de goles. Era una tarde especial en Gijón y el partido, como todos ahora, se tornaba capital de cara a mantener el ritmo en la batalla por el ascenso. Con mayor o menor vistosidad, este Sporting se ha convertido en imbatible en casa: frente a la Cultural lo volvió a demostrar a base de orden y mucha pegada. No necesitó endulzar un encuentro en el que el rival puso buen criterio pero fue demasiado tierno. Jony, de nuevo, volvió a ser la electricidad que activó a los de Baraja.
El cangués abrió el marcador en un momento clave del duelo, cuando el Sporting estaba siendo incluso inferior. Es más rápido que casi todos, y después de desbordar al lateral leonés no perdonó ante Palatsí. Es un peligro constante y en contra de sus caderas, ya en la segunda parte, dio el segundo a Carmona. Con la comodidad del marcador y un oponente de brazos caídos, llegó la fiesta a El Molinón-Enrique Castro Quini.
Cierto que faltó precisión en el pase, pero el hecho de que todos estén implicados ayudó a que el equipo siga sin encajar goles. La línea de atrás cuajó noventa minutos de grandes prestaciones, con un Calavera incansable y un Juan Rodríguez al que no le pesó el momento de la temporada en el que estamos. Es más, a Baraja le sale todo a pedir de boca: hasta Pablo Pérez y Nano vieron puerta. Fue el delirio.
Este Sporting es verticalidad pura e ideas muy claras. En casa ha instalado un fortín que promete ser clave en las próximas semanas. Vienen dos fechas importantes: Huesca y Rayo van a medir las posibilidades de un equipo que ha entrado en racha, comandado por Jony, pero en el que todos se divierten. Después del bache en el derbi, el Sporting ha despegado hacia el éxito. Al menos, esa es la sensación que da.