Análisis sobre el Sporting-Rayo
26 mar 2018 . Actualizado a las 01:08 h.Rubén Baraja llegó a Gijón bajo el recelo de gran parte del entorno sportinguista, pero a base de victorias, mucho trabajo, seriedad y números que van camino de récord, está acallando cualquier atisbo de duda sobre su persona.
Cinco triunfos consecutivos no pueden ser casualidad, tampoco que Mariño vuelve a quedarse imbatido otra semana más en El Molinón, donde no encaja un gol desde la primera jornada del 2018. El proyecto del Pipo Baraja puede gustar más o menos, es cuestión de estilos futbolísticos, lo que no cabe duda es de que semana tras semana el Sporting compite, sea quién sea el rival, y eso es algo que no se veía desde el equipo de los guajes que tanto ilusionó a todos.
La propuesta inicial
Baraja volvió a dar continuidad a su once tipo, en el que Alberto Guitián jugó por el lesionado Fede Barba y cuajó un buen rendimiento a nivel global. Mención aparte merece el aumento de calidad que ofrece en su salida de balón, denotando que en sus comienzos ejercía como pivote.
El partido comenzó con un sorprendente Rayo, que llegó con la chaqueta de líder y sin lugar a dudas cuajó uno de los mejores encuentros del año. Solo la concentración, el buen trabajo en equipo, colocación y un Mariño espectacular evitaron que no sumase ningún punto. Una prueba de toque que al igual que ocurrió en Huesca, viene a demostrar que los asturianos ya se encuentran en una fase bastante consolidada en el ideario de su técnico.
En líneas generales, solo cabe reseñar que hay poca novedad que comentar. Mismos jugadores y mismas funciones que en los partidores anteriores. El cuerpo técnico ha dado con la tecla y salvo por pequeños cambios, como la menor vocación ofensiva de Rober Canella, cuya obligación principal era retener a Embarba, las grandes novedades o experimentos brillan por su ausencia.
Sigue la dosificación de Santos
El cuerpo técnico apostó por volver a dar descanso a Michael Santos cuando el luminoso fijaba el 1-0 a favor, algo que viene ocurriendo durante las últimas jornadas. El jugador arrastra problemas de pubis y trabaja en su recuperación de descarga a marchas forzadas.
Cambios eficientes
Ninguno marcó la gran diferencia a nivel individual, pero los tres aportaron su granito de arena, dando continuidad a la propuesta inicial. Nano Mesa entró al inicio de la segunda mitad por la lesión de Rubén García y ayudó a revitalizar la primera línea de presión, lo que forzó diversas perdidas de balón rival, así como fijó a la zaga atrás y ayudó al Sporting a seguir metido de lleno en el encuentro sin encerrarse atrás. Nacho Méndez volvió a salir en una posición adelantada y a dejar destellos de su calidad en ataque, sin olvidar su gran sacrificio en la presión, muerde y sabe buscar la línea de pase rival. Por último Pablo Pérez salió en los minutos finales para reforzar la presión, aguantar algún balón cerca del área rival y pelear el juego directo, cumplió.
Balón parado
La estrategia no fue determinante a nivel ofensivo, lo que sigue siendo la gran pega hasta la fecha. En cuanto al rendimiento defensivo, se notó una gran concentración y se procuró evitar las peligrosas faltas concedidas en Huesca.
Nota final para Baraja y su cuerpo técnico
Sobresaliente. Él y sus hombres han transformado al Sporting. Cuando llegó, más de un aficionado miraba de reojo al descenso; ahora, no son pocos lo que sueñan con ganar la competición. Mientras tanto, ellos siguen paso a paso, partido a partido, entrenamiento a entrenamiento, tratando de poner las bases de su proyecto.