Análisis del partido en Zaragoza
06 may 2018 . Actualizado a las 12:50 h.Cuantas más veces se gana, más cerca se está de la derrota por pura estadística, lo contrario es imposible en ningún deporte, y al final acabo llegando para el Sporting en un día que seguramente no se mereció, pese a que los rojiblancos mostraron en algún momento su peor cara.
Por momentos, el encuentro de ayer recordó a la derrota del Sporting de Abelardo en Valladolid, la segunda de aquella temporada en un día donde todo salió al revés. Sin embargo, los 45 minutos posteriores al descanso fueron otra cosa y objetivamente, no habría extrañado a nadie que los asturianos hubieran regresado incluso con los 3 puntos en su maleta. Solo los jugadores y técnicos saben lo que pudo ocurrir en ese vestuario durante el tiempo entre partes.
La propuesta inicial
El técnico rojiblanco apostó por el llamado once de gala, con Michael Santos todavía pendiente de carburar motores. Pero la propuesta de juego no fue de gala, el Zarago za tenía bien estudiados los movimientos de ataque y defensa rojiblancos, se tomaron el encuentro como una final y ejecutaron de maravilla su plan.
Quizá fuese lo más visible el ver cómo rompían con un simple pase corto la primera línea de presión sportinguista al salir a presionar arriba en inferioridad numérica. El Zaragoza acumulaba opciones de pase de seguridad y dejaba sin efecto el trabajo de Nano Mesa y Rubén, el resto, con solo ocho hombres por delante de Mariño, solo era intentar combinar buscando el dividir al Sporting, que ya estaba en clara inferioridad posicional para cubrir los espacios y robar.
La reacción
El cuerpo técnico corrigió sus desajustes en el vestuario y la garra de los jugadores rojiblancos hizo el resto sobre el césped en la segunda parte. Lo cual tiene mucho mérito frente a un Zaragoza que ganó en su casa al Rayo Vallecano y Huesca, y que tenía la moral por las nubes con un 2-0 a favor en un escenario que aprieta como La Romareda.
Pero no todo fue garra, también se realizó una inteligente lectura del encuentro y pese a la ansiedad, el Zaragoza apenas contó con oportunidades a la contra. Lo cual es un plus competitivo para el Sporting. Las llegadas al área maña fueron una constante increíble para los asturianos, que por desgracia no tuvieron el día en cuanto a puntería se refiere.
El banquillo ayudó, aunque no fue clave
Michael Santos, dio una marcha más en el área al Sporting, aunque se notó su inactividad. No obstante, su simple presencia ayudó a que el Zaragoza reculase más si cabe.
Isma López, entró para dar oxígeno en defensa y doblar por banda a Jony, y fue lo que hizo.
Álex López, salió en los minutos finales, cuando más ansiedad y cansancio había en las piernas del Sporting. Lo cierto es que no tuvo una gran incidencia en el juego y sus compañeros ya eran más partidarios del juego directo, frente a su toque para romper a la defensa rival.
Balón parado
La estrategia ofensiva fue nefasta. Se sacaron más de 20 oportunidades de gol y casi ninguna fue rematada con éxito. Dio la impresión de que se podrían haber sacado otras 30 más, y el Sporting no habría marcado gol.
Nota final para Baraja y su cuerpo técnico
Aprobado. Los errores de la primera parte tienen un matiz táctico claro. Sin embargo, la reacción en la segunda parte también tiene mucho mérito, posiblemente los mejores minutos fuera de El Molinón en años, aunque el balón parado lastra cualquier calificación más elevada.