Morilla y el arte de no esconderse

El canterano se ha convertido en el jugador más joven en debutar en partido liguero con el Sporting, superando a Jorge Meré

Morilla
Morilla

Estaba el Sporting atolondrado, lento, con el peso de agosto en la espalda, y Baraja miró al banquillo. Muchas bajas, pocas soluciones. Buscó y encontró a un chico que fue la gran sorpresa en la convocatoria y también una de las del partido. Pelayo Morilla ha roto la primera de las estadísticas: se ha convertido en el futbolista más joven en debutar con la rojiblanca en competición liguera, superando a Jorge Meré -el récord de Orlando con 20 días menos no se tiene en cuenta al tratarse de un partido entre jugadores no profesionales por la huelga-. Y no solo se queda ahí, es el primero en estrenarse habiendo nacido en el presente siglo. Pero eso pareció ser lo de menos una vez que puso un pie sobre el verde.

Diecisiete años, y en cuanto le dieron la primera pelota, parecía que llevaba una década con los mayores. Recibió, desbordó a su marcador, condujo y disparó con fe hasta encontrarse con la estirada del portero. Solo unos segundos necesitó para dar algo de luz a todo lo plano que había sido el equipo hasta entonces. Nadie había aparecido entre líneas hasta que surgió Pelayo. Hizo poco, detalles, pero todos con criterio, que era lo que pedía un duelo más propio de pretemporada. Fue, sin lugar a dudas, uno de los grandes descubrimientos del debut.

Puestos a ser nostálgicos, portó un dorsal de grandes recuerdos para Mareo. Con el 31 debutó un Nacho Cases que defendió al Sporting cuando otros tantos renunciaron, y quizás Morilla esté preparado para seguir ese camino. Baraja ya avisó de que su lugar está en el filial, pero al talento no se puede renunciar. Estadísticas y récords de lado, aquí lo que importa es el fútbol y Pelayo ha demostrado en pocos minutos que tiene para aburrir.

La gran temporada que cuajó en el Juvenil merece premio, y los minutos jugados en Santo Domingo solo hacen que abrir la veda. Morilla es un jugador vertical, que no se esconde y al que no le pesa tener el balón en los pies. Eso, en el fútbol de hoy, es muy importante. En la actualidad se piden jugadores que quieran y sepan. Este chico, que está por hacer, quiere y sabe. Ahora solo falta que poco a poco le dejen. En Morilla hay futuro, y ese debe estar en el Sporting.

Valora este artículo

10 votos

Morilla y el arte de no esconderse