La Pizarra del Sporting: Un desastre total

Análisis de opinión táctica sobre el Deportivo-Sporting

Baraja
Baraja

Pasado el primer mes de competición, el Sporting ha vuelto a las virtudes y los defectos de siempre, equipo grande en El Molinón - Enrique Castro Quini y conjunto modesto lejos de Gijón, incapaz de crear una jugada elaborada, de presionar de verdad al rival y de disparar a portería.

Es cierto que se rozó el empate por 0-0 y la actuación del árbitro fue polémica, pero las estadísticas son evidentes, 17 disparos del Deportivo por 0 del Sporting en más de 90 minutos. Es más, de haber estado disponibles los delanteros llamados a coger galones en Riazor, como son Santos y Quique, el resultado quizá habría sido más abultado. La nulidad en el juego de ataque, con responsabilidad desde el primero hasta el último jugador sobre el campo, además de el cuerpo técnico, obliga a hacer un partido perfecto en defensa para soñar con un punto a favor.

La propuesta inicial

El técnico rojiblanco apostó por repetir sistema y once, salvo por la inclusión de Nacho Méndez en lugar de Hernán Santana, con Mariño en portería, Geraldes como el único defensa capaz de superar una línea de presión con el balón, además de Álex Pérez, Babin y Molinero completando una zaga que en ningún momento del encuentro tuvo la jerarquía para sacar adelante la línea defensiva y empujar a sus compañeros hacia arriba. Se echó en falta un lateral zurdo que colabore en la salida del cuero como el portugués.

En el mediocampo Cofie se vio desbordado en ataque y defensa, aunque no se puede decir que recibiese una gran ayuda por parte de André Sousa y Nacho Méndez en los interiores, con lo que ello supone en un sistema 4-1-4-1. De hecho, se pueden contar con los dedos de las manos los intentos por elaborar una jugada, así como los robos de balón en la transición ofensiva gallega para generar una contra interesante. Se pasó de los triángulos ofensivos de hace una semana al triángulo de las Bermudas.

En ataque, Carmona volvió a partir desde la banda izquierda, donde sigue completamente desaparecido en favor de un Álvaro que no acaba de despegar en el costado diestro tras tres jornadas después como titular. Lo que supone un doble contratiempo, ya que Carmona ha sido uno de los activadores de juego en la era Baraja, mientras las individualidades del extremo diestro tampoco están siendo suficientes para buscar el uno contra uno personal y ayudar al desbloqueo del colectivo mediante chispazos. Más complicado de analizar es el papel de Djuka que no disparó a puerta, pero tampoco fue asistido. A nivel físico cumplió, pero tampoco se puede decir que su presión surtiese un gran efecto; bien es cierto que estuvo muy solo.

Los cambios

Hernán por Álvaro. Estuvo acompañado de un cambio táctico, con el que Nacho pasó a la banda izquierda y Carmona a la derecha. La presencia de un mediocampista extra ayudó a mejorar la presión defensiva y a que el conjunto cogiese confianza mediante pases más horizontales, con el mallorquín más suelto. La reacción se frenó por la expulsión de Cofie. El canario realizó un rendimiento de más a menos, con ese momento como punto de inflexión.

Neftali por Djuka. Más de lo mismo, desgaste físico en soledad.

Cris Salvador por Carmona. Una decisión provocada por la expulsión de Cofie y que vino a reforzar la zona del pivote.

Balón parado

El gol local llegó después de un saque en corto del Deportivo con muchos jugadores rivales fuera del área y que resultó un despiste en las marcas de comienzo a fin. Paradójicamente, la única referencia fija delante de Mariño quedó sin tapar entre Cris Salvador y Babin, Marí remató solo. Además los saques de esquina botados al primer palo con un atacante tratando de ganar esa zona de la portería también generó dudas defensivas, obligando a Mariño a salir de puños.

En ataque fue más destacable la forma de defenderlo por parte de Natxo que la de atacarlo. El Deportivo no tiraba la línea del fuera de juego y defendía en su área para atacar el cuero de frente, mientras evitaba fijar referencias al espacio para el lanzador, acostumbrado a otro tipo de visión.

Nota final para Baraja y su cuerpo técnico

Suspenso. La alineación tenía lógica y resulta imposible que el planteamiento real fuese tan defensivo, pero el Sporting se vio superado en todo, tanto con el cuero en juego como en el balón parado. No crear una sola ocasión de gol no está a la altura de este club, ni de la inversión realizada este verano, algo de lo que también tienen su responsabilidad los futbolistas.

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