Análisis Sporting: «Una nueva etapa»

Columna de opinión de Pablo Acebal

José Alberto
José Alberto

Gijón

La era de Rubén Baraja al frente del Sporting terminó como todo el mundo esperaba. La pobre imagen que ofreció el equipo en el derbi puso el broche final a una etapa donde el equipo se encontraba ya desde hacía varias semanas en un estado de coma inducido. En líneas generales, y a excepción de una buena racha de resultados que consiguió meter al equipo en playoff de ascenso la temporada pasada (al César lo que es del César), el técnico vallisoletano fue incapaz de dar con la tecla. La nueva vida del Sporting arranca este viernes en Granada, con un banquillo y unas ilusiones renovadas a golpe de cambio de entrenador.

Un entrenador que llega al puesto tras haber hecho más méritos que nadie para alcanzar dicho puesto, pero que analizando de forma realista la situación, llega por obligación y no por convencimiento. Así es como se desarrollan los acontecimientos en este Sporting desde hace ya bastantes años. Lo bueno de todo esto es que vale más así. Las últimas temporadas así nos lo han demostrado: por obligación llegó Abelardo al primer equipo, por obligación tuvieron que jugar los guajes y por obligación tuvieron que seguir jugando cuando no nos dejaron fichar. Resultado de todo ello: un ascenso y una permanencia que supieron a gloria. En el momento que al Sporting se le deja un margen para actuar, malo. Y las pruebas son más que evidentes.

Por eso soy optimista con la llegada de José Alberto al banquillo del Sporting. Por eso y porque creo firmemente en la capacitación del técnico para sacar la situación adelante. Quizás mucha gente no conozca en profundidad a los equipos de José Alberto. Respecto a ellos, solo puedo apuntar que, hasta la fecha, todos sus equipos han cumplido con creces los objetivos marcados al inicio de cada temporada. Por no irnos muy atrás en el tiempo y ceñirnos únicamente a su etapa en el filial: un campeonato y ascenso en su primer año, una clasificación para playoff de ascenso a Segunda División y el quinto puesto actual en el que se encuentra en estos momentos el segundo equipo. Es verdad que las categorías difieren en muchos aspectos, y el futbol profesional es otra cosa, especialmente de puertas para adentro.

Durante su etapa en el filial, a sus equipos siempre les costaba arrancar, pero una vez que la plantilla adquiría los automatismos y su idea de fútbol, estos equipos funcionaban como relojes. Cierto es que las pretemporadas en el filial son peculiares y difíciles tanto para el técnico como para la plantilla, con jugadores a prueba, otros realizando la pretemporada con el primer equipo, gente que llega nueva. Quiero pensar esto porque este Sporting no está para perder más tiempo en arrancar.

Cualquiera que conozca a José Alberto y a sus equipos verá que se trata de equipos muy trabajados a nivel táctico, muy solidarios en el esfuerzo, y sabiendo a qué juegan en todo momento. En contra de lo que muchos piensan, el orden táctico no está reñido con el buen fútbol y los equipos de José Alberto son un claro ejemplo de ello. Su filial no era un filial al uso como todo podemos entender. Le gusta el fútbol vertical (que no directo). Un fútbol en el que si se puede llegar a la portería contraria en tres pases no hay necesidad de hacerlo en veinte. Y ese fútbol de brega, casta y verticalidad tan propio de latitudes británicas, gusta en El Molinón.

Otro aspecto que habla muy bien del nuevo entrenador del Sporting es su capacidad para leer los partidos de forma inmediata a pie de campo, modificando el esquema o los futbolistas en función del devenir del encuentro, algo que dista bastante de la propuesta única y enrocada de Baraja del hombre por hombre al que nos tenía acostumbrados. Para muestra este mismo año, cuando en la jornada 9 el Racing de Santander, líder hasta esa fecha invicto, visitó El Molinón para enfrentarse al filial. Con empate a uno en el marcador, el Racing se queda con un jugador menos en el minuto 49. Inmediatamente, Jose Alberto retira a su delantero centro, Gorka Santamaría, para dar entrada a un tercer central, ante el run run del público que poblaba la tribunona. El filial, con un sistema de tres centrales, dos carrileros, acumulando gente por dentro y sin un delantero centro de referencia, se hizo dueño del partido en todos los sentidos. Final: 3-1 para los guajes.

La confianza en el nuevo técnico ha de ser plena, principalmente porque se la ha ganado a base de trabajo y en segundo lugar porque me niego a pensar que el nivel de esta plantilla es el que refleja la clasificación. El nuevo técnico está obligado a exprimir rendimiento a futbolistas que vinieron para marcar la diferencia y, de momento, no lo están haciendo.

Mucha suerte a José Alberto. Se la merece.

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