Análisis desde el banquillo del Albacete - Sporting
13 ene 2019 . Actualizado a las 13:37 h.José Alberto cambió de sistema y el Sporting recuperó la consistencia con tres mediocampistas. Es cierto que al equipo le faltó llegada al área rival, pero el problema resulta más bien crónico dentro del vestuario rojiblanco, prueba de ello se vio una semana atrás, acabando el partido lleno de atacantes frente al Zaragoza y sin generar una ocasión de gol.
Nadie desborda desde lo individual, solo Álvaro Jiménez al que la gasolina se le acaba en el último regate de la jugaba, o bien cuando le toca asistir o disparar a portería; y en forma grupal, nadie hace de cerebro para canalizar las jugadas, ni se mueve entre líneas o al espacio con capacidad para sorprender. Para colmo, también falta esa pizca de determinación o confianza en el balón parado que provoque ocasiones de gol por esa vía. En algo más de 90 minutos solo se cuentan unas tres oportunidades, el tanto de Djuka en una jugada aislada, otro acrobático remate a un centro poco rematable y un error del rival que casi aprovecha el serbio.
Desde el banquillo sportinguista se pueden ir tocando y probando cosas, tratar de sacar el mejor nivel de algunos futbolistas apagados como Carmona, pero la sensación que deja el equipo es que no da para mucho más. Hacen falta fichajes que marquen diferencias y dar salida a cromos que parecen repetidos en la plantilla.
En el apartado más positivo, de no ser por un error arbitral, el Sporting habría sido el primer equipo que gana en casa del Albacete, como ya sucedió frente al Granada. Los sportinguistas aguantaron las embestidas rivales de un conjunto muy en forma y demostró que a su manera es capaz de competir en cualquier plaza.
La propuesta inicial
José Alberto apostó por un 4-3-3 o 4-1-4-1, según se quiera ver. Mariño en portería, correcto como siempre, defensa de cuatro para Geraldes, Peybernes, Babin y Canella. Los zagueros cumplieron en fase defensiva frente a rivales muy pegajosos, que buscaban el contacto y la segunda jugada de forma constante, solicitando su concentración en la ayuda al compañero durante los 90 minutos. En cuanto al ataque, se echó en falta una mayor aportación de los laterales para sorprender desde atrás, especialmente en el caso de Canella, quien tuvo menos trabajo defensivo que el portugués, ya que en su banda se acumulaban por momentos los cuatro dinamizadores del Alba, Bela, Febas, Eugeni -mejor jugador del mes pasado en Segunda para LaLiga- y Mathías. En un fútbol tan plano como el asturiano, las entradas sorprendiendo desde atrás se antojan clave para romper los sistemas defensivos rivales.
Entre los centrales se encontraba a Cris Salvador, líder en acciones defensivas con hasta 21 participaciones. El pivote bajaba a recibir el cuero hasta Mariño, quizá con la consigna de tratar de evitar malos tragos en la salida de balón a sus zagueros sobre un césped en lamentable estado. Al Sporting le costó conectar pases a sus extremos en ventaja, así como que sus dos interiores recibiesen el balón enfocando el campo rival, abusando en exceso de los "globitos al estilo Canella" para tratar de superar la presión a base de generar balones divididos. Ese fue el gran déficit que se puede poner al encuentro de Hernán Santana y André Sousa, que se desfondaron en labores oscuras, pero les faltó ofrecerse mejor, marcar los tiempos del partido y dar pases verticales que rompan la presión de verdad.
En las bandas, Carmona estuvo gris, más pendiente de ayudar a Geraldes en ese citado costado izquierdo donde se cuecen los ataques del Albacete y en la izquierda, Jiménez, que también estuvo activo en defensa, volvió a ser el rey del regate y a dejar su contador a cero en eficiencia ofensiva. El día que lo consiga hacer bien, jugará en Primera.
En punta, Djuka demostró por primera vez en toda una vuelta que es capaz de generarse ocasiones de gol sin grandes asistencias. De no ser por él, es probable que el Sporting hubiese regresado a Asturias sin grandes oportunidades en su casillero. Por contra, en el apartado colectivo estuvo muy desaparecido, tanto con balón como sin balón, muy lejos del trabajo de, por ejemplo, Pablo Pérez frente al Valencia.
Los cambios
Traver por Carmona. Hombre por hombre. La cosa no carburaba en ataque y se metió a un agitador, pero el único ataque que mejoró fue el local, que encontró una menor oposición en la banda.
Pablo Pérez por Hernán. El canario vio una tarjeta amarilla por frenar correctamente una peligrosa contra y fue el cambio sencillo para dar entrada al canterano, que accedió al campo para añadir intensidad en la presión y tratar de ganar balones divididos.
Nacho por Djuka. José Alberto trató de pagar al Albacete con la misma moneda que le endosó el Zaragoza al Sporting hace una semana, acumulando hombres en el mediocampo contra un rival lleno de atacantes. Sin embargo, no hubo cortocircuito y su juego siguió fluyendo. El Sporting ni presionó mejor, ni retenía mejor la posesión, ni atacó mejor. Para colmo, tras el gol local no había delantero centro al que buscar para ganar.
Balón parado
Correctos en defensa, flojos en ataque. El equipo local se pasó el partido buscando balones parados que pudiese botar Susaeta y lo logró, aunque el Sporting defendió bien las marcas. A nivel ofensivo poco que reseñar, lo que implica malas noticias. De hecho, en más de una ocasión acabaron en peligrosas contras rivales por no finalizar las jugadas.
Nota final para José Alberto y su cuerpo técnico
Notable. La propuesta inicial tenía sentido en vista de lo vivido estas semanas en el Sporting, se ganó consistencia. Los cambios fueron conservadores y a la vista del resultado se podrían tachar de malos, pero siendo justos, tenían su lógica y de haberse señalado el fuera de juego durante el gol local se hablaría de genialidad defensiva. No obstante, se echó en falta la entrada de Blackman por Djuka en la segunda mitad para aprovechar los espacios y tratar de ganar balones por alto junto a Pablo Pérez, así como fijar a la zaga rival más atrás.